¿VOY O VENGAN? Parte 1

Domingo 21/05/2023

Mateo 5:23-24 “Por eso, si llevas al altar del templo una ofrenda para Dios, y allí te acuerdas de que alguien está enojado contigo, deja la ofrenda delante del altar, ve de inmediato a reconciliarte con esa persona, y después de eso regresa a presentar tu ofrenda a Dios” (TLA)

 

¿Voy o vengan?

Cuando me movilizo con un automóvil debo respetar las normas de tránsito para saber si voy, o si espero que vengan.

En la vida hay principios que respetar, serian “las normas del tránsito” para poder avanzar en ella. Esos principios deberían guiar nuestra manera de ser, y ellos están en la Biblia.

Hoy veremos las normas para EL OFENDIDO O ENEMISTADO.

 

I)- El ofendido, el herido emocionalmente por alguien, el que se encuentra enemistado, esa persona tiene que ir. No debe esperar que los otros vengan. Es hacer las cosas intencionalmente.

Colosenses 3:13. Ahora, el perdón está en el corazón mismo del Evangelio. Todo el mensaje cristiano gira alrededor del perdón de Dios a través de la cruz de Cristo.

 

  II)- ¿Qué nos enseña la Palabra de Dios sobre el perdonar?

1)- El perdón va más allá de la paz, va más allá de la reconciliación. A nosotros nos toca intentar para estar en paz con los hombres.

-El apóstol Pablo ya lo deja entrever en su clara exhortación a la paz: Romanos 12:18 «Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres»

 

a)- Ejemplo de Jesús  Lucas 23:34 Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen El ejemplo del Señor Jesús es bien elocuente.

-En ningún momento él regateó esfuerzos para estar en paz con sus contemporáneos, a los que amó hasta el momento mismo de su muerte. Sin embargo, a pesar de su carácter santo, irreprochable, vivió rodeado de enemigos que, en último término, le llevaron a la cruz.

 

b)- El perdón, no necesita de la paz. No depende de la reconciliación, va más lejos de la restauración de la relación. -El ejemplo del Señor, de nuevo, nos marca la pauta: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». (Lc. 23:34)

-Aunque la reconciliación no sea posible, siempre hay algo que el cristiano puede y debe hacer: perdonar.

 

2)- La práctica del perdón

a)-Transformando heridas en cicatrices.

-Perdonar implica eliminar todos los sentimientos y pensamientos negativos hacia la otra persona. El resentimiento, el odio, el deseo de venganza deben desaparecer con el perdón genuino. Veremos varios aspectos:

 

b)- Es un proceso largo y costoso.

-La disposición a perdonar puede –y debería- ser inmediata; ésta es la voluntad de Dios. Pero completar el proceso emocional y moral del perdón suele llevar su tiempo.

-Es importante, sin embargo, afirmar desde el primer momento: «Estoy decidido a perdonar, aunque la curación de mis heridas requiera más tiempo».

 

c)- Puedes hacerlo tú solo.

-El perdón puede ser unilateral: yo puedo, y debo perdonar, aunque la otra persona se muestre reacia a perdonar o ser perdonada.

-Este fue el caso de Esteban cuando, a punto de morir exclamó: Hechos 7:60 «Señor, no les tomes en cuenta este pecado».

 

 

d)- ¿Amigos de nuevo?

-Lo importante es que eliminen el veneno de su corazón. No siempre vuelven a unirse.

-Pero sí que nos pide amar al ofensor con el amor sobrenatural que es fruto del Espíritu, el ágape de Cristo.

-Esta es exactamente la idea de: Romanos 12:20-21. Antes bien, "Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta. No te dejes vencer por el mal; al contrario, vence el mal con el bien (NVI)

 

e)- ¿Perdonar requiere olvidar?

-No podemos borrar los recuerdos de nuestra mente, pero sí podemos quitar el veneno de esos recuerdos. No hay un simple recuerdo; es el recuerdo más su correspondiente dosis de veneno. Esta actitud sí es pecado, es dañina y es falta de perdón.

-Dios es el único que puede perdonar y al mismo tiempo olvidar porque él está fuera del tiempo. Isaías 43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones... y no me acordaré de tus pecados.

 

 

3)- Aprendiendo a perdonar

-Un antiguo proverbio latino dice: «Errar es humano, perdonar es divino».

-Si el perdón tiene un origen divino, ¿cómo estimular esta práctica tan importante en las relaciones humanas? El perdón se fundamenta en dos grandes realidades:

 

a)- Ser conscientes de nuestros pecados.

-Tomar conciencia de nuestras propias faltas es el requisito inicial para perdonar.

- Jesús las pone al descubierto: «no me diste agua para mis pies... no me diste beso... no ungiste mi cabeza con aceite» (Lc. 7:44-46).

Romanos 1:21 A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón).

 

b)- Experimentar el perdón de Cristo

Simón tenía dificultades para aceptar y amar a la mujer pecadora no sólo por su orgullo, sino también porque él mismo no había experimentado el perdón

Lucas 7:47

-Suplicar el perdón de Cristo y recibirlo nos obliga moralmente a perdonar: «si el Señor me ha perdonado tanto a mí, ¿cómo no voy a perdonar yo tan poco a mi prójimo?»

Colosenses 3:13 De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. ¡Qué gran privilegio y qué gran reto! Para cumplirlo contamos con el poder de su gracia

 

 

-¿Voy o vengan?, se pregunta el ofendido, y también el que reconoce que ofendió

-La actitud correcta no es esperar que la otra parte venga, la actitud correcta es ir.

Mateo 5:23-24 “Por eso, si llevas al altar del templo una ofrenda para Dios, y allí te acuerdas de que alguien está enojado contigo, deja la ofrenda delante del altar, ve de inmediato a reconciliarte con esa persona, y después de eso regresa a presentar tu ofrenda a Dios” (TLA)

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