VIVIR EN COMUNIDAD DESDE LA VIDA DE CRISTO Parte 1
Juan 10:10
“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
Verdad central:
La comunidad nace de la vida de Cristo, no del esfuerzo humano.
INTRODUCCIÓN
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Jesús no vino a mejorar conductas ni a perfeccionar sistemas religiosos; vino a impartir Vida.
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Y donde esa Vida es impartida, inevitablemente surge una nueva forma de relación: la comunidad espiritual.
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Cuando hablamos de vida comunitaria, muchas veces pensamos en reuniones, actividades, organización o estructuras.
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Pero desde el Nuevo Pacto, la comunidad no comienza en lo que hacemos juntos, sino en la Vida que compartimos.
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La iglesia no es una asociación de personas que se esfuerzan por llevarse bien.
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La iglesia es Cristo viviendo Su Vida en muchos hijos al mismo tiempo.
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La verdadera comunidad cristiana no se construye; se manifiesta cuando Cristo vive.
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La comunidad nace de la vida de Cristo, no del esfuerzo humano.
PRESENTACIÓN
1) LA VIDA CRISTIANA COMIENZA CON UNA PERSONA
1 Juan 5:12
“El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.”
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La vida cristiana no comienza con una decisión moral, un compromiso religioso ni una membresía institucional.
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La vida cristiana comienza cuando una Persona es recibida: Cristo mismo como Vida.
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El apóstol Juan no dice que el que tiene doctrinas correctas tiene la vida, ni que el que cumple normas tiene la vida, sino:
“El que tiene al Hijo, tiene la vida.”
Esto establece una verdad fundamental del Nuevo Pacto:
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La Vida no se fabrica, se recibe.
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La Vida no se produce, se imparte.
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La Vida no se imita, se vive desde Cristo.
Por lo tanto:
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La comunidad no comienza cuando las personas se organizan.
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La comunidad comienza cuando Cristo es impartido como Vida en cada creyente.
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No nos reunimos para generar vida espiritual; nos reunimos porque la Vida ya fue impartida.
Hechos 17:28
“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos.”
2) LA COMUNIÓN ES CONSECUENCIA DE COMPARTIR UNA MISMA VIDA
1 Corintios 12:13
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
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La comunión cristiana no es el resultado de afinidad natural, simpatía humana o acuerdos externos.
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La comunión es una consecuencia espiritual inevitable de compartir una misma Vida.
Pablo afirma que:
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No fuimos unidos por cultura.
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No fuimos unidos por carácter.
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No fuimos unidos por gustos personales.
Fuimos bautizados en un cuerpo y hechos partícipes de un mismo Espíritu.
Esto significa que:
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La comunión no es un esfuerzo humano por llevarse bien.
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La comunión no es una meta a alcanzar.
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La comunión es una realidad espiritual ya establecida en Cristo.
1 Corintios 1:9
“Dios es fiel, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.”
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La verdadera comunión no se construye desde afuera hacia adentro, sino que fluye desde la Vida de Cristo que habita en nosotros.
3) LA VIDA DE CRISTO BUSCA EXPRESIÓN COMUNITARIA
Juan 1:4
“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”
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La Vida de Cristo no fue diseñada para vivirse en aislamiento.
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La Vida divina siempre busca:
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Cuerpo
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Relación
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Expresión visible
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Por eso, el Nuevo Pacto nunca presenta una fe individualista.
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La Vida de Cristo se expresa en un cuerpo, no en creyentes aislados.
Efesios 4:15–16
“Antes bien, siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.”
La Vida de Cristo:
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Se manifiesta en relaciones restauradas.
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Se expresa en servicio mutuo.
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Se hace visible en amor práctico.
La vida de Cristo no es una vida introspectiva, sino una vida compartida.
A) La vida de Cristo es una vida que se da, no que se guarda
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Cristo no vino a mirarse hacia adentro, sino a darse.
Marcos 10:45
“El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
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La vida de Cristo en nosotros no se conserva hacia adentro; fluye hacia afuera.
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Cuando esa vida queda encerrada en una espiritualidad individualista, deja de expresarse según su naturaleza.
B) La introspección pertenece al alma; la vida de Cristo se manifiesta en relación
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La introspección excesiva es propia de la vida del alma (psiqué).
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La vida de Cristo se reconoce en el amor práctico y compartido.
1 Juan 3:14
“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.”
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La vida de Cristo no se valida por lo que sentimos interiormente, sino por cómo amamos, compartimos y caminamos juntos.
CONCLUSIÓN
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Sin Vida no hay comunidad; solo hay gente reunida.
1 Juan 1:3
“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.”
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Cuando la comunidad se intenta construir desde el esfuerzo humano, se vuelve pesada, demandante y frágil.
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Pero cuando la comunidad fluye desde la Vida de Cristo, se vuelve:
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Natural
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Viva
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Transformadora
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Sostenida por la gracia
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La iglesia no existe para sostener reuniones; existe para manifestar la Vida de Cristo en comunidad.
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La iglesia es el ámbito donde la vida de Cristo circula.
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No es un espacio para espiritualidades privadas, sino el ambiente donde la vida de Cristo fluye libremente.
Hechos 2:42
“Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en las oraciones.”
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Donde hay vida de Cristo, hay:
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Comunión real
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Mesas compartidas
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Cargas llevadas juntos
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Edificación mutua
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Vivir a Cristo es vivirlo con otros.
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En el Nuevo Pacto, Cristo no se vive en soledad espiritual, sino en comunidad espiritual.
Colosenses 1:27
“Cristo en vosotros, esperanza de gloria.”
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Ese “vosotros” es plural: Cristo en mí siempre me conduce a Cristo en nosotros.
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La vida de Cristo no fue dada para una fe introspectiva y centrada en el yo, sino para una vida compartida, expresada en comunión, amor y edificación mutua.
Donde Cristo vive, la vida se comparte.
Donde la vida se comparte, la iglesia se manifiesta.
“Desde Su Vida, vivimos en comunidad.”
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




