UN FRUTO DE NUEVE GAJOS (Parte 5)
Gálatas 5:22-23 22 Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
2 Tesalonicenses 3:16 Y que el mismo Señor de paz siempre os conceda paz en todas las circunstancias. El Señor sea con todos vosotros
La tercera característica del fruto del Espíritu que aparece en la lista de Gálatas 5:22-23 es la paz.
I)- LA PAZ EN DOS INTERPRETACIONES
- ¿Que entendemos nosotros por paz?
De acuerdo con los diccionarios, la paz es: Situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes enfrentadas. ("tiempo de paz") Acuerdo para poner fin a una guerra. ("firmar la paz"). Significa: tranquilidad, sosiego, quietud, calma, reposo, concordia, armonía, acuerdo, el concepto general de paz es ausencia de problemas o conflictos
- ¿Qué enseña la Biblia por paz?
En el Nuevo Testamento la palabra griega de donde se traduce paz es eiréné (εἰρήνη) y se usaba en dos sentidos. En primer lugar, se usaba para denotar la serenidad que disfruta un país bajo el gobierno justo y benéfico de un buen emperador; y por otro lado también se aplicaba a un pueblo que sabía estar en gran armonía y serenidad.
En el Antiguo Testamento la palabra hebrea que se traduce en nuestro idioma como paz es shalóm, y su significado en nuestro idioma denota no solo serenidad o ausencia de conflicto, sino que también encierra un verdadero deseo de completo bienestar físico, emocional y espiritual.
Por todo esto podemos ver que de acuerdo con la Biblia la paz es un estado de completa serenidad que proviene no de factores externos, sino de la comunión y confianza que se establece a través de nuestro Señor
Jesucristo dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo, (Juan 14:27, RV60).
Este bendito estado de serenidad y confianza es fruto del Espíritu Santo, y por tanto, una característica de todo creyente a tal punto que la mayoría de autores de las cartas del Nuevo Testamento, con muy pocas excepciones, acostumbraban saludar deseando gracia y paz a sus lectores.
II)- LA PAZ COMO FRUTO DEL ESPIRITU
Es importante comprender que la paz de Dios operara en la vida de los hombres en tres sentidos que son: la paz entre Dios y el hombre, la paz entre el hombre y sus semejantes y la paz consigo mismo.
- Paz entre Dios y el hombre. Romanos 5:1 “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (RV60)
. La paz de Dios comienza a actuar en la persona cuando recibe por fe a Cristo para perdón de pecados y salvación de su vida
Efesios 2:17-19 17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (RV60)
- Paz entre el hombre y sus semejantes. Romanos 14:19 “Por lo tanto, esforcémonos por promover todo lo que conduzca a la paz y a la mutua edificación” (NVI)
a)- Esta paz está orientada a mantener la unidad del cuerpo de Cristo, es decir la iglesia.
Esta paz entre hermanos descansa en que tenemos una fe común y debemos buscar vivir en armonía y no promover las divisiones entre la iglesia
“Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz”, (Efesios 4:1-3, NVI).
b)- Esta paz está orientada en ser manifiesta en la relación con personas de nuestro circulo de influencia.
Fuimos llamados a ser pacificadores. Un pacificador intenta establecer enlaces con los demás. Intenta eliminar la hostilidad. Busca la reconciliación. Busca la armonía.
El pacificador mira al enemigo de frente y saluda. Y lo dice con el anhelo de paz en su corazón, no con una falsa cortesía. Romanos 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres (RV60)
- Paz con uno mismo
Al igual que el gozo, la paz como fruto del Espíritu, no depende de factores externos sino de la comunión y confianza depositada en Cristo Jesús.
Esto no significa que una vez salvos no atravesaremos por problemas; sino más bien que hallaremos el pronto refugio en Cristo Jesús.
“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”, (Juan 14:27, RV60).
Cuando creemos que Dios es el que pelea por nosotros y no ponemos nuestra confianza en nuestras habilidades o factores externos, sino solamente en Él; entonces Dios nos otorga su paz en todo momento o circunstancia.
En su carta a los Filipenses Pablo nos enseña la manera de cómo mantener esa paz en nuestros corazones independientemente cual sea nuestra situación
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7, RV60)
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El ser humano es vulnerable a todas las circunstancias de esta vida y esto es ya en sí una situación preocupante; y en la Iglesia, a las preocupaciones normales se le añade la preocupación de querer llevar una vida piadosa en oposición al mundo.
Por eso la solución de Pablo para este problema que roba la paz de los creyentes es la oración. Para mantener nuestra paz debemos orar y ser agradecidos por todo lo que se nos ha dado, presentar nuestras preocupaciones, metas, sueños o problemas a Dios en oración en todo momento y ante cualquier circunstancia para que la paz de Dios guarde nuestros corazones y pensamientos.




