UN FRUTO DE NUEVE GAJOS (Parte 1)

Domingo 20/02/2022

Gálatas 5:16-25 “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas  semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de

Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (RV60)

 

De entre muchas cosas, el ser humano se diferencia uno de otro por su carácter. El carácter se define como el conjunto de rasgos, cualidades o circunstancias que indican la naturaleza propia de una persona. También se nos dice que el carácter de una persona es la forma de cómo generalmente reacciona frente a una situación.

Como cristianos debemos preocuparnos por nuestro carácter ya que los ojos de todo el mundo están sobre nosotros y como hijos de Dios se espera que seamos luz en medio de las tinieblas.

En Gálatas 5:16-25 el apóstol Pablo nos enseña que hay dos formas de reflejar nuestro carácter, uno es a través del fruto del Espíritu y otro es a través de las obras de la carne.

 Aquí se nos dice que se espera que el cristiano produzca un fruto agradable a los ojos de Dios, un fruto que es consecuencia de una vida sometida al Espíritu Santo y que se manifiesta en 9 características que son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad o amabilidad, bondad, fe o fidelidad, mansedumbre o humildad y  templanza o dominio propio.

 

I)- Hablemos de lo que no debemos vivir: “Obras de la Carne” Gálatas 5:19-25.

 - Provienen de la carne: “Carne” asociación del alma humana (lo que piensa, siente y decide) con el cuerpo, para desobedecer a Dios.

Gobierno del yo en oposición a Dios

- Son muchas, y no necesariamente se las practica a todas

El texto da una lista principal pero después termina diciendo “y cosas semejantes a esta”, esto indica la variedad.

Alguien puede ser un fornicario, pero no estar metido en la hechicería. Aunque no se las viva a todas, esas algunas ya son evidencia del dominio de la carne

- La práctica consciente y repetida de algunas de ellas, evidencia la ausencia de salvación

 

 II)- Hablemos del carácter que debemos demostrar. Gálatas 5:22-23

 - Es un FRUTO: al fruto se lo define como el “Producto o resultado Obtenido”. Con esta definición, el fruto es algo originado por un factor o persona.

En Gálatas, el apóstol Pablo habla del “fruto de nueve gajos” como originado por alguien (y no somos nosotros) para caracterizar y dominar nuestro carácter.

 -Es UN fruto, no son varios. Es un fruto formado por gajos, como la mandarina. Cuando este fruto está presente, lo está con las nueve virtudes

- Es DEL ESPIRITU SANTO: Si el fruto es el producto o resultado obtenido, el que lo origina es el Espíritu Santo.

 La fuente de vida o “sabia” que produce el fruto de nueve gajos, es el Espíritu Santo

 

 III)- Hablemos del conflicto que tenemos. Gálatas 5:17

Al nacer de nuevo, el Espíritu Santo paso a vivir en nuestro ser y fortaleció a nuestro espíritu para agradar a Dios.  Pero, el alma (mente, sentimientos y voluntad) todavía tiene que vivir procesos constantes de renovación para una transformación.

 Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 En todo ese proceso, el Espíritu hablara e insistirá en obedecer a Dios frente a lo que desee y proponga el alma.

 

 IV)- Hablemos de lo que debemos hacer. Gálatas 5:16, 18, 24 y 25  

- Entender de que la nueva vida fue dada por el espíritu y solo se la vive por medio de Él. No hay otra manera.

- Ser guiados por el Espíritu. Esto es obedecer al Espíritu Santo

Si obedecemos al Espíritu, nuestro espíritu interior se fortalecerá y nos ayudará a mantener nuestra comunión con Dios lo cual nos permitirá hacerles frente a los ataques del enemigo y las tentaciones de este mundo.

- ANDAR EN EL ESPIRITU: Vr.16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

Andar en el Espíritu es estar sumergido en Él a tal punto que Él te lleva, y solo asi, no satisfacemos los malos deseos.

 El profeta Ezequiel recibió una visión increíble de como seria mientras se acercaban los últimos tiempos. Ezequiel escribe:

Ezequiel 47:1, 3-6, 12 “1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la fachada de la casa estaba al oriente; y las aguas descendían de debajo hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar… 3 Y salió el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.

Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a nado. Y me dijo:¿Has visto, hijo de hombre?… 12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltara su fruto. A su tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será para comer, y su hoja para medicina.”

 Esta visión claramente revela un derramamiento poderoso del Espíritu Santo en los últimos días.

En efecto, antes que la visión terminara, el Señor se detuvo y le pregunto a Ezequiel, “¿Has visto…?” (47:6).Dios le preguntaba a Ezequiel, en esencia, “¿Puedes comprender la magnitud de lo estás viendo? ¿Eres capaz de comprender el poder profético de esta visión? ¿Puedes ver de lo que hablan estas aguas crecientes, como indican la forma en que todas las cosas terminaran? Dime, Ezequiel, ¿puedes ver la gloria de la venida del

Señor en esta visión? Sé que esta revelación es terrible y espeluznante para ti. Pero no quiero que pierdas su verdadero significado.”

 Mientras leemos este pasaje, el Espíritu Santo nos hace la misma pregunta: “¿puedes  entender que esta es una gran profecía, directa del trono del Padre? ¿Puedes comprender como describe a la iglesia en estos últimos días? ¿Estas comprendiendo el significado del río creciente?”

Exactamente, ¿qué es lo que el Señor revela en esta visión profética? Viene un derramamiento creciente del Espíritu Santo. Esto era lo que le fue mostrado a Ezequiel: En los últimos días, la iglesia de Jesucristo será más gloriosa, más victoriosa, que en toda su historia. El verdadero cuerpo del Señor no se debilitará. No menguará en números, o disminuirá en poder o autoridad espiritual. No, su iglesia se ira en una llama de poder y gloria. Y gozara de la más plena revelación de Jesús jamás vista.

Ezequiel escribe, “…y por sus especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande.” (Ezequiel47:10).

 

 “Somos el nuevo mover de Dios. Lo que él está haciendo en estos últimos días comenzara aquí mismo, en nuestros medios. Y fluirá de este cuerpo. Así, que más vale que vengas y te unas a nosotros, porque nosotros tenemos la visión. Somos el mismo centro de la cosa nueva que Dios está haciendo en la tierra en este tiempo. Y su red sale directamente de nosotros

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