La Séptima Señal de la Vida: Venciendo la Muerte en su Plenitud
MANIFESTANDO LA VIDA EN CRISTO – Parte 18
Juan 11:25–26 y 43–44
25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
...
43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.
(Leer todo el capítulo 11)
INTRODUCCIÓN
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Esta serie de enseñanzas profundiza en la gloriosa verdad de la vida de Cristo que mora en todo nacido de nuevo.
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Hoy veremos: "La Vida Divina: Venciendo la Muerte en su Plenitud".
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Esta no es solo una idea teológica, sino la esencia misma de nuestra vida en Cristo Jesús.
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Te invito a abrir el corazón y la mente para comprender lo que significa vivir la vida plena y suficiente de Cristo, tal como lo vivieron los discípulos y como se nos revela en las epístolas del Nuevo Testamento.
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Nos encontramos en la última etapa del ministerio terrenal de nuestro Señor, como lo narra Juan en el capítulo 11.
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Jesús había salido de Judea por los planes de los líderes judíos para matarlo, pero regresó valientemente, sabiendo que eso significaba su muerte.
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Jesús ya había vencido la muerte en distintas formas, demostrando que Su vida divina es superior a toda manifestación de ella.
PRESENTACIÓN
1) LAS SEIS SEÑALES QUE PREPARARON EL CAMINO A LA PLENITUD
Jesús había manifestado victoria una y otra vez frente a toda expresión contraria a la vida: es decir, la muerte.
A) Victoria sobre la decepción y el fracaso (Bodas de Caná)
Jesús transformó el agua en vino de mejor calidad. La vida en Cristo vence la muerte que significa fracaso.
B) Victoria sobre el factor tiempo (Sanidad del hijo del oficial del rey)
Jesús sanó a distancia, anulando la limitación del tiempo. Su vida trasciende el tiempo.
C) Victoria sobre la esclavitud (Sanidad del hombre en Betesda)
Liberó a un hombre atado por 38 años. La vida de Cristo nos libera del temor a la muerte.
D) Victoria sobre la limitación (Alimentación de los cinco mil)
Multiplicó los panes y peces, mostrando que su vida es abundante e ilimitada.
E) Victoria sobre las leyes naturales (Jesús camina sobre el mar)
Triunfó sobre las fuerzas naturales, símbolo de la muerte inevitable. Su vida las sobrepasa.
F) Victoria sobre la ceguera espiritual (El ciego de nacimiento)
Dio vista a un ciego de nacimiento. Todos nacemos ciegos espiritualmente, pero su vida remueve esa ceguera.
2) LA SÉPTIMA SEÑAL: LA PLENITUD DE LA VIDA SOBRE LA MUERTE
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Esta señal, la resurrección de Lázaro, es la culminación de todas las anteriores.
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En ella se manifiesta la plenitud del poder de vida de Jesús frente a la muerte.
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El número siete representa plenitud espiritual en la Biblia.
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Jesús, rodeado de un ambiente de muerte, se mostró sereno, sin temor ni urgencia.
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Permitió que la situación llegara al punto donde toda esperanza humana estaba muerta.
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¡La muerte no tenía poder sobre Él!
A) La unión con Cristo en Su muerte: morir al "yo"
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Jesús esperó cuatro días para enseñar que solo Dios puede intervenir cuando no queda nada humano.
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Romanos 6:5–6 y Gálatas 2:20 nos enseñan que nuestra unión con Cristo implica la muerte del “yo”.
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En la experiencia cristiana, solo cuando renunciamos a nuestras fuerzas puede manifestarse el poder de resurrección.
B) La resurrección de Lázaro: resume todas las señales anteriores
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Nueva calidad de vida (Caná): Lázaro recibió una vida completamente renovada.
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Destrucción del tiempo (Oficial del rey): Jesús venció el tiempo; cuatro días de muerto no fueron obstáculo.
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Poder libertador (Betesda): “¡Lázaro, ven fuera!” y fue libre de la esclavitud de la tumba.
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Vida ilimitada (Cinco mil): La vida de Lázaro apunta a la vida eterna en Cristo.
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Supremacía sobre lo natural (Mar): A pesar de la corrupción y la ley natural de la muerte, Jesús la venció.
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Gloria en la debilidad (Ciego): Jesús glorificó a Dios por medio de una situación desesperada.
CONCLUSIÓN: VIVIENDO LA VIDA AUTÉNTICA EN CRISTO
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Esta no es solo una historia del pasado, sino una realidad disponible hoy para cada discípulo.
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Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida”, y esa vida está en nosotros.
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Meditemos en estas siete señales y descubramos cómo se revelan en las epístolas del Nuevo Testamento.
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Efesios 1:18–21 nos muestra que esa vida opera en nosotros con el mismo poder que resucitó a Cristo.
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La pregunta es: ¿Estoy aprendiendo esto en la Escuela de Cristo?
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No se trata de conocimiento teórico, sino de una experiencia viva.
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Como Juan escribió: “Lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida”.
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Que el Señor nos lleve a esta realidad gloriosa: una vida que vence la muerte en su plenitud.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




