UNA VIDA EN EL NUEVO PACTO 3
MANIFESTANDO LA VIDA EN CRISTO (Parte 10)
INTRODUCCIÓN
-
Básicamente, el Nuevo Pacto hace posible que se establezca la vida de Cristo en nosotros, por medio del Espíritu Santo. Y es esa vida la que debe expresarse a partir de una vida propia totalmente rendida.
Gálatas 2:20
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."
-
Para rendir nuestra vida al dominio de la vida de Cristo, en el Nuevo Pacto debemos hacer solo tres cosas: despojarnos del viejo hombre, renovar el espíritu de nuestra mente y vestirnos del nuevo hombre.
Efesios 4:22-24
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos; y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.”
-
A continuación, proseguimos con otros aspectos importantes del Nuevo Pacto.
PRESENTACIÓN
-
Habíamos dicho que el Nuevo Pacto no son reglas u ordenanzas a cumplir. El Nuevo Pacto es vida: la vida de Cristo que se expresa en nosotros y a través de nosotros. Él cumplió toda la Ley; Él es obediente por completo. Por ello afirmamos que:
I) En el Nuevo Pacto, “la obediencia es conferida”
-
Conferida significa conceder o asignar a alguien una dignidad, un empleo, una facultad o un derecho.
Efesios 2:10
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”
-
Recuerden que en nosotros cohabitan dos hombres: el viejo y el nuevo.
-
El hombre viejo es carne de pecado; no puede obedecer. Dios no me hace obediente, es imposible. Nosotros no podemos obedecer porque somos carne. Dios no te hace obediente ni amoroso, porque la carne no puede ser mejorada.
-
Lo que Dios hace es ponernos en una cruz, para que muera la carne y se manifieste el nuevo hombre, que expresa obediencia, amor, gozo, paz, paciencia, humildad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.
-
La obediencia —la que expresa las buenas obras de Efesios 2:10— no sos vos: es Cristo en vos mediante el Espíritu Santo.
-
Nosotros morimos, somos crucificados: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo”, es Cristo quien ahora vive: “mas vive Cristo en mí”, y obedece en nosotros y por medio de nosotros:
“...y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” -
Esa obediencia, Cristo nos la confiere, nos la concede.
II) En el Nuevo Pacto, ya no hay preocupación por la presencia de Dios, sino por cómo disfrutamos la gracia concedida
-
Ya no decimos “no nos saques de aquí si tu presencia no va con nosotros.”
-
Habitamos en Él y Él en nosotros. Ahora se trata de cómo disfrutamos la gracia que nos fue concedida, y de ocuparnos de que haya una mayor medida de Cristo, porque Dios nos hizo administradores de esa gracia.
III) El Nuevo Pacto es el Pacto Eterno
Hebreos 13:20
“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno...”
-
Es el único pacto eterno, porque todos los demás pactos de la Biblia (Edén, Adán, David, Moisés, pacto levítico) fueron hechos con hombres en una relación imperfecta con Dios.
-
Pero hay un pacto que es eterno: el pacto del Padre con el Hijo, desde la eternidad, en el principio.
A) El pacto eterno está basado en la única y perfecta relación: la del Padre con el Hijo
Juan 3:35
“El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.”
Hebreos 1:3
“El cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia…”
-
La sustancia es la definición del ser. El Hijo expresa por completo al Padre: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.”
Juan 1:1-2
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.”
-
El Verbo es Cristo. Él estaba con Dios desde el principio.
B) Nada ocurre entre el Padre y el Hijo que no sea por el deleite y el disfrute
-
La relación entre el Padre y el Hijo es de deleite eterno, desde la eternidad hasta la eternidad.
Mateo 3:17
“Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
-
Cristo vino a buscarnos y a salvarnos. Nos habíamos perdido, y nos trajo de nuevo a esa relación perfecta y eterna entre el Padre y el Hijo.
-
En el Nuevo Pacto, Dios nos coloca en el Hijo, y nuestra relación con el Padre es la misma que tiene el Hijo con el Padre. No es una relación nueva... es la participación en una relación eterna.
-
Estamos dentro del deleite y del disfrute eterno entre el Padre y el Hijo. ¡Somos parte de esa relación!
APLICACIÓN
-
El desafío para tu vida y la mía es vivir la vida que se nos fue dada en Cristo.
-
Todo fue hecho por nuestro Señor. Él es obediencia perfecta, y el Padre es autoridad perfecta.
-
Practiquemos cada día el DRV de Efesios 4:22-24:
Despojarse, Renovarse y Vestirse.
Permitamos que nuestra alma sea gobernada por la vida de Cristo y se exprese. -
Así como no hay autoridad sin obediencia, no habrá autoridad en tu vida si no hay DRV, para que Cristo = obediencia 100% se exprese.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




