¿QUÉ ES SANTIDAD? Parte 4 LIMPIEMONOS DE TODA CONTAMINACION (II)
2 Corintios 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (RV60)
Notamos en la enseñanza de Pablo, de que, para vivir una vida en santidad, el apóstol nos habla de la existencia de promesas que nos estimulan (puesto que tenemos tales promesas), acción que nos corresponde llevar a cabo (limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu) y la herramienta que tenemos a disposición para lograrlo (perfeccionando la santidad en el temor de Dios)
Para definir cuáles son las acciones que nos corresponden llevar a cabo para limpiarnos de toda contaminación de carne y de espíritu, debemos entender los propósitos de la santidad.
La Santidad Tiene Dos Propósitos, o sea se manifiesta de dos maneras prácticas en la vida del creyente: el primer propósito es el de separarse o apartarse del mundo “separado de” (2 Corintios 6:17), y el segundo propósito es el de separarse o apartarse hacia o para Dios “dedicado a” (Romanos 12:1).
Algunos hermanos creen equivocadamente que la santidad solo abarca alejarse del mundo. Se preocupan por cumplir con esa parte de la santidad descuidando la otra, el acercarse a Dios mediante la consagración personal.
Debemos entender que el acercarse a Dios es lo que produce cada vez más en nosotros un deseo de abandonar la vida pasada con sus vicios y pecados.
No nos engañemos, la santidad no se consigue solamente por medio de tratar de alejarse del mundo, sino que es el resultado del nuevo nacimiento y la subsiguiente entrega a Dios de parte del creyente que produce en él un deseo por dejar el mundo.
La santidad bíblica no es dedicarse a una vida austera o separarnos de la vida cotidiana o practicar ciertos ejercicios religiosos que tienen por fin el alejamiento del mundo. Colosenses 2:20-23 "Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿porqué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: ¿no manejes, ni gustes, ni toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne" (RV60)
Una falta de consagración personal y búsqueda profunda de Dios, después del nuevo nacimiento, es lo que atrofia el desarrollo de la santidad en el creyente.
La experiencia de moisés y la zarza (Éxodo 3: 1-6), al acercarse a la presencia de Dios, le fue ordenado: "Quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es" (Éxodo 3:5).
Los zapatos representan nuestro contacto con lo terrenal o con el mundo.
Al acercamos a Dios, Él nos dice que tenemos que santificamos.
Venimos del contacto con el mundo a diario y tenemos que separamos de la inmundicia al entrar en la presencia de Dios.
"Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros..." (Colosenses 3:5)
"Despojaos del viejo hombre... desechando la mentira... Quítense de vosotros toda amargura..." (Efesios 4:21-32)
Estos son cosas que tenemos que quitar al acercarnos a Dios. No podemos esperar que el Espíritu Santo nos vaya a obligar a la fuerza a cambiar ciertas prácticas que no le agradan a Dios.
Acercarnos a Dios es por el poder del Espíritu y por su Palabra
La ordenanza es "quitad" y teniendo el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas nos permite despojarnos de prácticas que claramente no le agradan a Dios, resultado que se obtiene por medio de nuestra sumisión al Espíritu que mora en nosotros.
"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (Gálatas 5:16)
Hay Dos Elementos Involucrados en el encuentro de Moisés con Dios en la zarza:
1)- El Espíritu de Dios representado por la zarza que ardía.
2)- La voz de Dios que le indico a Moisés que tenía que santificarse y que le decía que tenía que quitar sus zapatos.
Fíjese que el Espíritu y la voz de Dios (la Palabra de Dios) trabajaron en armonía para producir la santidad como resultado en Moisés. Pero fue Moisés quien tuvo que agacharse (someterse al Espíritu y a la voz de la Palabra) y quitar su calzado.
DIOS NO LE QUITO LO TERRENAL (su calzado), EL MISMO TUVO QUE QUITARLO CON LA AYUDA DEL ESPIRITU Y LA PALABRA.
APLICACION
No todo lo relacionado con la santidad necesariamente tiene que ser negativo.
Podemos decir que la separación del mundo es el lado negativo, mientras la separación o consagración hacia Dios es el lado positivo, así: "la santidad es (negativamente) la antítesis del pecado y (positivamente) la entrega completa a Dios".
Separarse del mundo tiene que ver con un alejamiento del sistema mundanal con su pecado. Separarse para Dios tiene que ver con un acercamiento al Señor, con el deseo de ser más como él; de manifestar en nuestras vidas el fruto del Espíritu, o las cualidades de Jesús, nuestro ejemplo.
Ambos propósitos de la santidad son básicos en la vida cristiana.
No debemos enfocarnos solamente en lo que el cristiano no debe hacer, sino lo que puede llegar a ser.
La Santidad tiene que tener un objetivo, un blanco o meta.
La meta de Dios por medio de la santidad es conformarnos a la imagen de su Hijo.
Romanos 8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos (RV60)




