LAS MISIONES EN EL NUEVO PACTO

Domingo 21/05/2025

La palabra misión proviene del latín missio, que significa “envío”. En el contexto cristiano, se refiere al encargo dado por Dios a su Iglesia de anunciar el evangelio del reino a todas las naciones. En el Nuevo Pacto, esta misión adquiere un significado más profundo, ya que está fundamentada en la obra redentora de Cristo y en la participación del Espíritu Santo.

1. La misión nace del corazón de Dios

Dios es un Dios misionero. Desde Génesis hasta Apocalipsis, vemos un Dios que busca al hombre, lo llama, lo redime y lo envía. La misión no es una idea humana, sino el resultado del amor de Dios que desea que todos sean salvos y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4).

2. Jesucristo, el Misionero por excelencia

Jesús fue enviado por el Padre para cumplir la misión de salvación. Él mismo dijo: “Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21). Su vida, muerte y resurrección constituyen la base del mensaje misionero. Él es el modelo perfecto de obediencia, compasión y entrega.

3. El Espíritu Santo, el poder para la misión

La misión no puede cumplirse en nuestras fuerzas. Es el Espíritu Santo quien capacita, guía y acompaña a los enviados. En Hechos 1:8 se nos promete que recibiríamos poder para ser testigos en todo lugar. La iglesia primitiva fue una comunidad misionera impulsada por el Espíritu.

4. La Iglesia, instrumento del Reino

La Iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra, llamada a ser luz en medio de las tinieblas. No existe misión sin iglesia ni iglesia sin misión. Cada creyente es un embajador del Reino, llamado a testificar con su vida y palabras. La misión es tarea de todos, no solo de algunos.

5. El mensaje de la misión: el Evangelio del Reino

La misión no es una labor social ni solo una predicación del perdón de pecados. Es el anuncio del Reino de Dios, que implica una transformación integral del ser humano y de la sociedad. Es proclamar que Jesús es el Señor y que su Reino ha llegado y está por venir en plenitud.

6. El alcance de la misión: todas las naciones

El mandato es claro: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19). No hay fronteras para el evangelio. La misión es transcultural, intergeneracional y global. Involucra desde nuestro vecino hasta los grupos no alcanzados en lugares remotos.

7. La esperanza misionera: la consumación del Reino

La misión culminará cuando el Reino sea plenamente establecido. En Apocalipsis 7:9 vemos una multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas adorando al Cordero. Esta es nuestra esperanza y nuestro motor: ver a Cristo glorificado entre todos los pueblos.

SOSTENIDO POR CRISTO

Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?

“Las batallas se gana primero en mi corazón”
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano 
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos 
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)

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