LA VIDA DIVINA, ILIMITADA EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO

Domingo 29/12/2024

Juan 4:45-54 45 Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiesta, porque ellos también habían ido a la fiesta.
46 Entonces vino otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.
47 Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.
48 Jesús entonces le dijo: Si no veis señales y prodigios, no creeréis.
49 El oficial del rey le dijo: Señor, baja antes de que mi hijo muera.
50 Jesús le dijo: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.
51 Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo vivía.
52 Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer, a la hora séptima, se le quitó la fiebre.
53 El padre entonces se dio cuenta de que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.
54 Esta fue la segunda señal que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galilea (RV60).

INTRODUCCIÓN

  • Juan dijo que las señales que Jesús hizo eran tantas que “si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Juan 21:25).
  • Entonces seleccionó siete señales, y las colocó en lo que escribió, que es el Evangelio de la vida eterna.
  • Recuérdese, él las llamó señales, no milagros, aunque fueran milagros.
  • Él no las llamó maravillas, aunque fueran maravillas.
  • Él dejó que Mateo, Marcos y Lucas las llamaran por esos nombres.
  • Él las llamó señales, lo que significó que ellas (las señales) apuntaban hacia algo más que a sí mismas.
  • Las 7 señales mencionadas por Juan son:
    1. La transformación del agua en vino;
    2. La curación del hijo de un oficial del rey;
    3. El levantamiento del hombre paralítico en la fuente de Betesda;
    4. La alimentación de los cinco mil;
    5. El caminar sobre las aguas;
    6. El dar la visión al hombre nacido ciego;
    7. La resurrección de Lázaro.
  • Antes de abordar hoy una de estas señales, sólo agrego un concepto. Cuando hablamos respecto de la vida divina, no estamos pensando en ella como algún elemento abstracto, sino en su verdadera relación con el Señor Jesús.
  • El propio Señor Jesús es esta vida, y no podemos tener la vida sin tenerlo a Él.
  • Esa vida no es algo separado de la persona del Señor Jesús.
  • La vida es la forma en cómo el Señor Jesús manifiesta Su persona; es la expresión de la Persona divina de Cristo.
  • Es la persona del Señor Jesús la que está en la mira, sin embargo, nosotros solamente podemos conocer esta persona por el Espíritu de vida, y el Espíritu Santo, que es el Espíritu de Jesús, es el Espíritu de vida.
  • No es que recibimos algún elemento abstracto llamado vida, sino que Cristo personalmente es la vida, y a Él lo hemos recibido.

PRESENTACIÓN

I)- LA CLAVE PARA ESTE INCIDENTE ESTÁ EN LOS VERSOS 52 Y 53:
“Entonces él le preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa”.
¡Tenga muy presente estos versículos!

II)- ¿POR QUÉ JESÚS NO FUE MUY AMABLE CON EL OFICIAL DEL REY?
Este hombre de Capernaum era un oficial del rey, y sin duda un gentil.
Entonces observemos su cortesía respecto al Señor Jesús. Él llamó “Señor” a Jesús: “Señor, desciende antes que mi hijo muera”; este era un título de honra y cortesía.
Entonces observamos su resistencia en ofenderse con la forma en que el Señor Jesús le respondió.
A veces parecía que Jesús respondía a las personas de una forma no muy amable.
Vimos cómo Él respondió a Su madre en las bodas en Caná, cuando le dijo: “¿Qué tienes conmigo, mujer?” (Juan 2:4).
En otra ocasión, cuando una mujer sirofenicia llegó con su problema, Él no pareció responderle de manera muy cordial.
Aquí está este hombre que viene de manera muy cortés y en medio de un gran problema, pero Jesús simplemente le dice: “Si no viereis señales y prodigios, no creeréis”.
Sin embargo, si observamos más profundamente esas respuestas de Jesús, entenderemos por qué Él hacía esto.
Algunas veces el Señor Jesús parece ser no muy delicado, pero Él no es realmente así, sino que entiende que algunas veces es muy necesario hacerlo antes de que pueda mostrar Su bondad, y es necesario para que estemos perfectamente claros que no debe ser solo el beneficio que queremos, sino también debemos quererlo a Él mismo.
No es apenas fe en lo que Él pueda hacer por nosotros, sino fe en Su propia persona.
¿Queremos la bendición, o queremos al Señor?
El Señor Jesús está siempre intentando hacer que lo queramos a Él, y esto es exactamente lo que aconteció aquí.
El hombre dijo: “Señor, desciende. Es a Ti a quien yo necesito. No me iré sin Ti. Esta es una cuestión de vida o muerte”.
El Señor Jesús vio que este era el espíritu de aquel hombre; que él no había ido a discutir motivos, o a discutir señales y maravillas, sino que estaba diciendo: “Señor, es a Ti a quien necesito”; y Jesús siempre responde a esto.
Algunas veces Él parece ser descortés, pero es para ver si nuestros corazones realmente lo quieren a Él o solo alguna provisión. Y con este hombre el resultado fue que Él mismo creyó, y toda su casa.

III)- LA VIDA DIVINA NO ESTÁ LIMITADA POR EL TIEMPO Y EL ESPACIO
Hemos dicho que la clave de esta señal está en los versos 52 y 53, y es el factor tiempo, y por otro lado el factor espacio.
A)- La vida divina no está sujeta al tiempo
Era una hora de la tarde cuando Jesús dijo: “Ve, tu hijo vive”, y el siervo respondió: “Ayer a las siete”.
El hombre sabía que aquella era la hora cuando Jesús dijo aquellas palabras.
El día judaico comienza a las seis de la mañana y terminaba a las seis de la tarde, de modo que la séptima era la una de la tarde.
Este factor tiempo es muy importante, especialmente en esta señal.
B)- La vida divina no está sujeta al espacio
El Señor Jesús dijo estas palabras a la una de la tarde, y el hombre tenía que seguir su viaje, tal vez a pie, todo el camino de Caná a Capernaum, aproximadamente unos 40 km. Él comenzó su larga caminata.
Probablemente, cuando el sol se ocultó a las seis de la tarde, Él no continuó su viaje, pues ellos no viajaban por la noche en aquel país. De modo que él se fue a algún lugar con el fin de posar por una noche, y reanudó su viaje por la mañana. Sus siervos vinieron a alcanzarlo.
No sabemos exactamente qué hora era cuando ellos se encontraron, sin embargo, transcurrió todo el resto del primer día, la noche y un período de la mañana siguiente entre el encuentro del oficial con el Señor Jesús y este encuentro entre el oficial y sus siervos.
Había 40 km entre las dos ciudades; bastante tiempo y una larga distancia; pero la vida divina descartó todo esto en un instante.
Todo el tiempo y todas las millas desaparecieron cuando Jesús pronunció Sus palabras.
El milagro aconteció en el mismo instante en que Jesús pronunció aquellas palabras allá en Caná; la vida entró.
Al parecer, la muerte había estado asechando al hijo del oficial por algún tiempo. Ese niño había llegado muy próximo a la muerte. La muerte estaba por llegar en cualquier momento.
Cuando el hombre llegó y le dijo que: “sanase a su hijo, que estaba a punto de morir”, la muerte estaba casi por terminar su historia en este niño.
Jesús pronunció la palabra, y el tiempo y la distancia dejaron de existir para este caso. No haría ninguna diferencia si aquel niño estuviera a miles de kilómetros distantes, o si estuviera en Marte.
Esta vida divina es una vida no sometida al tiempo ni al espacio.
¿Por qué oramos por personas del otro lado del mundo? Porque creemos que Jesús es mucho más que tiempo y distancia. Y
Creo que nosotros, como pueblo del Señor, como la Iglesia del Señor, no hemos usado lo suficiente de este gran valor de la vida eterna.
Debemos creer que las personas del otro lado del mundo están tan próximas a Él como lo estamos nosotros.
¿Y cuán próximos de Él estamos?
Él está más próximo que las manos y más cerca que la respiración. Y Él es el mismo para todo Su pueblo, estén donde estuvieren.

IV)- LA VIDA DIVINA ES ETERNA PORQUE NO ESTÁ SUJETA AL TIEMPO NI AL ESPACIO
Es vida eterna porque ella está en el Hijo eterno de Dios y es manifestada por medio del Espíritu Santo. Él es Dios, y una de las características de Dios es la omnipresencia. Él está en todo lugar al mismo tiempo.
Ustedes entienden, cuando realmente estamos “en Cristo”, para usar la frase de Pablo, somos siempre referidos como estando juntos, aunque podamos estar millares de kilómetros separados.
Fuimos “reunidos” en Cristo.
Efesios 1:10 dice: reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra (RV60).
El Señor Jesús no nos mira como si estuviéramos en este país y en aquel otro país.
Él mismo es el único país en este universo, de modo que dejamos nuestros países y nuestras propias nacionalidades cuando entramos en Cristo. Pienso que tal vez esto sea descubierto en el hecho de que este hombre haya sido un gentil.
Los judíos eran exclusivos, y decían: “Nosotros somos el único pueblo, y nuestro país es el único país”.
Jesús salió de sus fronteras y tocó al mundo exterior. Este hombre era un representante de todas las naciones, pues él era un gentil.
En el Señor Jesús, cada división terrena es removida. En Cristo no hay argentino, británico, suizo, alemán, francés o indio.
Él es sólo una nacionalidad, y esta es celestial. Él es sólo una única lengua, y ésta es espiritual. Él es la patria celestial.
No importa lo que somos aquí, en Él estamos todos juntos como un hombre en Cristo.
Todas las distinciones terrenas de lugar y tiempo desaparecen en Él.
Podemos disponer de un buen tiempo para viajar en este mundo, gracias a veloces aviones que hoy existen, pero, en este exacto momento, en Cristo podemos tocar a nuestros hermanos a seis o siete mil kilómetros de distancia. Esto es un milagro.
Más aquí está la señal de este milagro. Esta vida en Cristo es vida eterna; no está encuadrada en el tiempo; ella no conoce espacio; todo es presente cuando Jesús está presente.

V)- LA VIDA DIVINA SE MANIFIESTA POR FE Y PARA FE
Romanos 1:17 dice: Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.
La fe hace posible la vida eterna del Hijo en nosotros (justicia de Dios), y la fe hace posible vivir la vida eterna del Hijo en nosotros (el justo por la fe vivirá).
El oficial del rey creyó.
Usted observa que la palabra “cree” es usada aquí dos veces.
A)- Vr. 50: Jesús le dijo: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fue.
Cuando Jesús dijo: “Ve, tu hijo vive”, está escrito que “el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue”.
Aunque está muy claro que aquel era un creer con alguna reserva o dificultad, o cuestión.
Yo presumo que el hombre permaneció parado por un instante, y tuvo que hacerse a sí mismo una pregunta: “Ahora, si yo no hiciera lo que Él me dice que haga, entonces estaré en una situación desesperante. Es mejor que yo crea en lo que Él me dice. Me iré, y creeré que aquello que Él dice es lo correcto”.
Sin embargo, él no estaba completamente comprometido.
Hay un tipo de creer que no es un compromiso de todo corazón.
B)- Vr. 53: El padre entonces se dio cuenta de que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casa.
Al final, sin embargo, dice: “Y creyó él con toda su casa”.
Y esta es una fe completa, el tipo de creer que se entrega totalmente con todo lo que se tiene.
La fe de este noble hombre tocó al Señor Jesús, y Él la descubrió.
Él puso esta fe a prueba. Él realmente dijo: “¿Hablas tú en serio? ¿Realmente tú confías en mí? ¿O estás tú detrás de señales y maravillas? ¿Realmente crees en quien soy Yo?”
Todo esto está en este examen, y cuando este hombre creyó en Jesús, Él tomó aquella fe, que era apenas como un grano de la semilla de mostaza, y a través de esa fe desapareció la montaña de sus problemas.
El punto es que la fe siempre toca al Señor Jesús.
La fe toca al eterno Hijo de Dios, al universal Hijo de Dios, el Hijo de Dios que es mayor que todo tiempo y toda distancia.
Este es el significado de esta señal.

APLICACIÓN
Juan nos dice que Jesús hizo esas señales “en presencia de sus discípulos” (Juan 20:30).
En Mateo, Marcos y Lucas, la palabra “discípulos” está en arameo y significa “aprendices”.
Aprender a Cristo es aprender este gran secreto: ¡La vida divina opera sin estar limitada por el tiempo y el espacio!

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