EQUIPADO PARA SERVIR Parte 9
1 Corintios 12:8-10 “Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas” (RV60)
Procurando estudiar de manera más sencilla los dones del Espíritu Santo, según la Primera Carta a los Corintios, capítulo doce, los hemos distribuido en tres grupos, de acuerdo a su función y naturaleza:
Dones de revelación (estos son: discernimiento de espíritus, palabra de ciencia y palabra de sabiduría). Dones de poder (estos son: fe, sanidades y milagros). Dones de expresión (estos son: profecía, diversos géneros de lenguas y la interpretación de lenguas).
En la enseñanza de hoy estaremos empezando a desarrollar el tercer grupo, al cual llamamos Dones de Expresión, con el primero de ellos que es el don de profecía.
1)- Definición de la profecía. 1 Corintios 12:10 “……A otro, profecía……”
De acuerdo con un erudito bíblico, profecía significa “predicción,” la acción de profetizar. Otro erudito bíblico dice que significa “exposición pública,” la cual es predicación o proclamación. Comprenderemos mejor el significado de la profecía si podemos discernir que tiene ambas funciones a la vez.
Ralph M. Riggs, erudito bíblico estadounidense (superintendente de las Asambleas de Dios entre 1953-1959), dice que la profecía consiste en “hablar uno en su idioma en el poder del Espíritu Santo, o la habilidad divina para proclamar y para predecir.”
2)- Explicación e ilustración del don de profecía
Efesios 4:11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,
En Efesios habla del ministerio profético o sea el don de ser un profeta
¿Cuál es la diferencia entre profetas y profecía?
El don de profeta se concede para quienes están dedicados a la dirección de la iglesia y se reparte sólo a un grupo reducido de miembros del cuerpo. El don de profecía es el don de hablar en forma inspirada y pueden experimentar todos los miembros.
Todos los que tienen el ministerio de profeta, profetizan. Pero no todos los que profetizan tienen el ministerio de profeta.
La profecía, debido a su naturaleza, es quizá el más grandioso de los dones mencionados
Pablo dice: “Procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis” (1 Corintios 14:1).
Su importancia reside en que es el más grandioso de los nueve dones para la edificación del cuerpo de Cristo. Es el don por el cual la congregación cobra vida de una manera especial. A través de él los creyentes son edificados y los pecadores son impulsados hacía Dios. “Pero si todos profetizan [predican o proclaman], y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado” (1 Corintios 14:24).
3)- Propósito del don de profecía
A)- Proclamación.
El gran valor de la proclamación se reveló en el día de Pentecostés. El Espíritu Santo descendió, y casi inmediatamente se manifestó el don de profecía en el sermón de Pedro.
El sermón se caracterizó por el poder y la inspiración del Espíritu Santo. Pedro expresó ideas que no eran las propias, ellas provenían del Espíritu Santo.
La profecía es un resultado natural del ser lleno del Espíritu.
Los creyentes podrán poseer la habilidad de hablar en público, o de predicar elocuentes sermones, pero nadie profetiza verdaderamente si no tiene el Espíritu Santo
1 Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
El creyente que profetiza se dirige a los hombres. “Pero el que profetiza habla a los hombres” (1 Corintios 14:3).
La pregunta es: ¿Qué les dice a los hombres? ¿Qué proclama? Proclama y habla la Palabra de Dios. ¿Pero acaso no lo hacen también los predicadores y los maestros? Sí.
Pero en la profecía no se trata de lo que uno dice ni de quién lo diga, sino de cómo se diga. La predicación y la enseñanza ordinarias pueden ser como comida fría en una olla sin fuego. La profecía, entonces, es el fuego debajo de la olla.
A través del don de profecía el Espíritu Santo también puede llevar a la mente del orador lo que por sí mismo no hubiera pensado
B)- Predicción.
Predecir significa anunciar algo de antemano, antes de que acontezca.
Dios todo lo sabe. Sabe el pasado, el presente y el futuro.
A través del don de profecía, el Espíritu Santo puede hacer que un creyente proclame o anuncie algún evento futuro.
Los profetas del Antiguo Testamento a menudo predecían el futuro. Generalmente lo hacían con el propósito de crear conciencia en la gente de su necesidad de Dios.
Jonás fue uno de los profetas que predijo el futuro. Él dijo: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jonás 3:4).
Los hombres impíos también predicen el futuro en ocasiones. A éstos se les llama adivinos o agoreros. Pablo se encontró en una ocasión con uno de ellos. “Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación” (Hechos 16:16).
Dios se opone a esta forma de predicción del futuro. Es satánica. Como creyentes, debemos evitarla. “No sea hallado en ti . . . quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego. . . ni adivino. . . ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová” (Deuteronomio 18:10-12).
En ocasiones, por el don de profecía el Espíritu Santo le evita sufrimiento al cuerpo de Cristo Hechos 11:27-30
En otras ocasiones, por el don de profecía, la iglesia es preparada para el sufrimiento futuro Hechos 20:23. Hechos 21:10-13
Los creyentes pueden ser tentados a usar el don de profecía para tratar de saber qué hacer en ciertas circunstancias. Este proceder no es correcto ni seguro. Aprenderemos más acerca de ello cuando estudiemos el don de lenguas.




