EQUIPADO PARA SERVIR Parte 8
“A otro, el hacer milagros” (1 Corintios 12:10).
Definición del don de hacer milagros
El término griego del cual se deriva la palabra “milagros” es dunameis. Ese término se empleó en la frase “hacer milagros” para dar a entender “un acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas,” “un poder sobrenatural para realizar lo que sería imposible de otra manera.” Howard Carter dice: “El hacer milagros… es una manifestación sobrenatural del poder de Dios que altera (es decir, cambia), suspende (es decir, hace a un lado), o de alguna otra manera controla las leyes de la naturaleza.”
Explicación e ilustración del don de hacer milagros
Al estudiar las narraciones de algunos milagros en la Biblia podemos aumentar nuestra comprensión de ellos:
-Milagros en el Antiguo Testamento
En el Antiguo Testamento se describen muchos milagros. La lista incluye sólo unos cuantos. Lea cada historia cuidadosamente.
- Moisés sacó agua de la peña (Éxodo 17:1-6).
- Israel cruzó en seco el río Jordán (Josué 3:15-17).
- Josué hizo que se detuviera el sol (Josué 10:12-13).
- Elías oró para que descendiera fuego del cielo (1 Reyes 18:37-38).
- Eliseo hizo flotar un hacha de hierro (2 Reyes 6:1-7).
-Milagros en la vida de Cristo
A continuación, incluimos una lista de sólo unos cuantos milagros relacionados con el ministerio de Jesucristo.
- Cambió el agua en vino (Juan 2:1-11).
- Calmó la tempestad en el mar (Mateo 8:23-26).
- El y Pedro caminaron sobre las aguas (Mateo 14:22-31).
- Alimentó a una multitud con el almuerzo de un jovencito (Juan 6:5-14).
- Resucitó a un hombre y éste salió de la tumba (Juan 11:1-44).
-Milagros en la iglesia primitiva
Los milagros en el Antiguo Testamento podrían explicarse por el hecho de que grandes profetas realizaron la mayoría de ellos. Los milagros realizados por Cristo se explican por el simple hecho de que es el Hijo de Dios. Pero los milagros de la iglesia primitiva deben explicarse de otra manera. La mayoría fueron realizados por hombres del pueblo: pescadores, empleados del gobierno, y otros. ¿Cómo los realizaron?
Antes de contestar esa pregunta, examinemos varios milagros descritos en Hechos. Observe que no es fácil distinguir cuál obra portentosa es un milagro y cuál un don de sanidad. Pero en realidad no tiene importancia, ya que fluyen del mismo Espíritu.
“Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos” (Hechos 19:11-12).
He aquí una lista:
- Liberación de la cárcel (Hechos 5:17-20).
- Un muerto resucitado (Hechos 9:36-41).
- Liberación de la cárcel (Hechos 12:5-17).
- Ceguera de un enemigo de Dios (Hechos 13:6-11).
- Neutralización de la mordida de una serpiente (Hechos 28: l-6).
Detrás de todos estos milagros había un secreto. No se trataba de la instrumentalizad de grandes hombres. Tampoco de hombres con poderes propios y extraordinarios. Ni siquiera se trataba de la capacitación académica o escolar. Era simplemente el poder del Espíritu Santo que se manifestó para suplir una gran necesidad del cuerpo de Cristo. Con mucha frecuencia la necesidad consistía en eliminar algún obstáculo para que continuara el entendimiento del evangelio.
Examinemos cuidadosamente uno de los milagros registrados en Hechos. Se trata de la resucitación de Dorcas, según el capítulo 9.
Después que murió Dorcas, llamaron a Pedro para que ayudara. Él sabía que no podría resucitar a la muerta, pero el poder de Dios podría hacerlo. También sabía que para realizar un milagro necesitaba orar. La oración le transformaría en un canal del poder de Dios para que ocurriera el milagro. Por tanto, hizo oración. Y ocurrió el milagro. El Espíritu Santo tocó el espíritu de Pedro. ¡Este le habló a Dorcas! Sus ojos, cerrados desde antes por la muerte, se abrieron de pronto y ella se incorporó, ¡había sido resucitada!
Por el don de hacer milagros, el Espíritu Santo manifiesta el poder de Dios a través del creyente. Ese poder hace que ocurra lo imposible.
Propósito del don de hacer milagros
¿Por qué son necesarios los milagros?
Algunos dicen que les gusta ver milagros. Les gusta lo sobrenatural.
Otros desean ver milagros por razones muy egoístas. En cierta ocasión no quisieron recibir a Jesucristo en un pueblo. Los discípulos se disgustaron y le dijeron: “¿Señor, quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” (Lucas 9:54). El Señor les contestó: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Lucas 9:55-56).
En otras palabras, Cristo dijo: “Ningún milagro se realiza con fines netamente egoístas. Los milagros, como todos los otros dones del Espíritu, tienen un propósito directriz: la edificación del cuerpo de Cristo.
El don de hacer milagros elimina los obstáculos que impiden el progreso del evangelio. Cuando los creyentes necesitan los milagros por esta razón, serán testigos de la realización de más milagros.
En el caso descrito en Hechos 5, el obstáculo para la predicación del evangelio lo constituían las puertas de una prisión. Habían encarcelado a los apóstoles por predicar el evangelio. Gracias a un milagro, ese obstáculo fue eliminado. Las puertas de la cárcel fueron abiertas y ellos continuaron predicando el evangelio.
El poder del espíritu Santo hace que lo imposible sea posible. Todas las maravillas que han ocurrido en el transcurrir de lo que hemos leído en la biblia es porque él es la fuente de poder que opera en cada creyente que decide creerle. No es por capacidades humanas, es por su poder.
Él nos equipa para servir, entonces busquemos de su presencia, y creamos en lo puede hacer, para edificación de la iglesia y para el avance del evangelio.




