ENTERO O QUEBRADO Parte 1

Domingo 19/03/2023

ISAÍAS 57:15 “Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados” I

Existen 4 verdades que hoy tenemos que entender y que son claves para la manifestación del Espíritu Santo a través de nosotros:

  1. La Biblia divide nuestro ser en el hombre interior y el hombre exterior.
  2. Los recursos para ejecutar los propósitos de Dios han sido sembrados en nuestro hombre interior.
  3. Generalmente el hombre exterior evitará la libre expresión de nuestro hombre interior.
  4. El método que Dios usa para liberar a nuestro hombre interior es el QUEBRANTAMIENTO de nuestro hombre exterior.

Tarde o temprano toda persona que desee manifestar al Espíritu Santo descubre que el obstáculo más grande para su labor es él mismo y se da cuenta que su hombre exterior no está en armonía con su hombre interior. El hombre exterior no se sujeta al gobierno del espíritu ni anda conforme a los elevados requisitos de Dios.

Muchas personas no son aptas para Su obra, debido a que nunca han sido quebrantados por el Señor de una manera completa.  Sin el quebrantamiento, prácticamente no son aptos para realizar ninguna tarea. Todo entusiasmo, celo y clamor son vanos.

 Este quebrantamiento es fundamental y es la única manera en que uno llega a ser un vaso útil para manifestar plenamente al Espíritu Santo.

 

 I)- EL HOMBRE INTERIOR Y EL HOMBRE EXTERIOR. Romanos 7:22 “Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios”.  Efesios 3:16 “Fortalecidos con poder en el hombre interior por Su Espíritu”.  2 Corintios 4:16: “Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”.

La Biblia divide nuestro ser en el hombre interior y el hombre exterior. 

EXTERIOR: atiende todas las actividades de su entorno. 

INTERIOR: puede vivir siempre en la presencia de Dios

Dios habita en el hombre interior, y lo que está fuera del hombre interior, en donde Dios habita, es el hombre exterior. En otras palabras, el hombre interior es nuestro espíritu, mientras que la persona con la que los demás tienen contacto es el hombre exterior.

 Dios depositó en nosotros, esto es, en nuestro hombre interior, Su Espíritu, Su vida, Su poder y Su misma persona. Fuera de nuestro hombre interior se encuentran nuestra mente, nuestra voluntad y el asiento de nuestras emociones; exterior a todo esto tenemos nuestro cuerpo, nuestra carne.  Para poder servir a Dios, el hombre debe liberar su hombre interior.

 El problema básico de muchas personas radica en que su hombre interior no encuentra salida a través de su hombre exterior. 

La eficacia de nuestra labor depende de cuánto haya quebrantado el Señor nuestro hombre exterior, y de que el hombre interior se libere por medio del hombre exterior quebrantado. (Romanos 8:5-9). Este es un asunto fundamental.  Tan pronto como nuestro hombre interior se libera, el espíritu se manifestara y muchos pecadores recibirán bendición y muchos creyentes recibirán gracia.

 

 II)- TRES FIGURAS BIBLICAS DE QUEBRANTAMIENTO

A)- Morir para llevar fruto.  Juan 12:24: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”.

La vida está en la semilla. No obstante, la semilla está rodeada de una cáscara, una corteza dura. Mientras esta cáscara no se quiebre, la semilla no podrá crecer. Cuando la cáscara se rompe la semilla brota. Por lo tanto, no depende de si la semilla tiene vida o no, sino de que la cáscara exterior se rompa. “El que ama la vida de su alma la perderá; y el que la  aborrece en este mundo, para vida eterna la guardará” (v. 25).  De acuerdo con la Palabra del Señor, la cáscara exterior es nuestra vida, y la vida interior es la vida eterna que Él nos imparte. Para que la vida interior pueda brotar, la vida exterior debe sufrir pérdida. Si lo exterior no es quebrantado, lo interior no puede ser liberado.

B)- El frasco de alabastro quebrado.  La Biblia habla del ungüento de nardo puro  Juan. 12:3 Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.

 La Palabra de Dios usa intencionalmente el adjetivo puro.  Este es un ungüento de nardo puro, algo verdaderamente espiritual. No obstante, a menos que el frasco de alabastro fuera quebrado, el ungüento de nardo puro no podía ser liberado.

 Es extraño que mucha gente valore más el frasco de alabastro que el ungüento. De la misma manera, muchos piensan que su hombre exterior es más valioso que su hombre interior. Este es el problema que enfrenta la iglesia en la actualidad.  Es posible que valoremos demasiado nuestra propia sabiduría y pensemos que somos superiores. Otros pueden estimar sus emociones y creer que son personas excepcionales. Muchos otros se valoran exageradamente a sí mismos y creen que son mejores que los demás, piensan que su elocuencia, sus capacidades, su discernimiento y juicio, son mejores que los de otros.  Pero debemos saber que no somos coleccionistas de antigüedades, ni admiradores de frascos de alabastro, sino que buscamos el aroma del ungüento.

El Espíritu Santo tiene una sola meta en toda Su obra de disciplina: quebrantar y deshacer al hombre exterior, para que el hombre interior encuentre salida.

 C)- El tesoro está en vasos de barro.  2 Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros”.

 ¿A quién le interesa admirar vasos de barro? Lo que la iglesia necesita es el tesoro, no los vasos de barro.

 También el mundo necesita el tesoro, no los vasos que lo contienen. Si el vaso no se quiebra, ¿quién podrá encontrar el tesoro que está en él?

 

APLICACION

 El Señor obra en nosotros de muchas maneras con el propósito de quebrar el vaso de barro, o sea el frasco de alabastro, la cáscara exterior.

 El Señor busca la manera de brindar Su bendición al mundo por  medio de aquellos que le pertenecen. Si nos consagramos al servicio del Señor, debemos prepararnos para ser quebrantados por El.

 No podemos excusar ni preservar nuestro yo.  Tenemos que permitir que el Señor quebrante nuestro hombre exterior completamente para que El fluya libremente a través de nosotros. 

El problema de muchos es que antes de que el Señor mueva un dedo, ya están mostrando disgusto. Debemos entender que todas las experiencias, dificultades y pruebas que envía el Señor, redundan para nuestro beneficio.

 El Señor dispone todas las circunstancias con el único fin de quebrantar nuestro hombre exterior.

Nuestro espíritu puede servir al máximo sólo cuando nuestro hombre exterior es quebrantado y nuestro espíritu es liberado.

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