EL AMOR Y EL CUIDADO DEL PADRE
EL AMOR Y EL CUIDADO DEL PADRE
EL AMOR Y EL CUIDADO DEL PADRE
LUCAS 15:11-20
11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. 15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.
PRESENTACIÓN
En la parábola contada por Jesús, se nos introduce en el corazón del Reino de los cielos, donde el Padre simboliza a Dios y los hijos a nosotros en nuestros caminos.
Esta historia revela dos trayectorias de distanciamiento: la del hijo pródigo, que busca satisfacer sus deseos lejos de casa, malgastando su herencia hasta enfrentar su propia miseria, y la del hijo mayor, que permanece en la casa físicamente, pero emocional y espiritualmente distante, sin disfrutar de la presencia del Padre, que es la mayor riqueza y herencia que podemos obtener.
Dos tipos de hijos: los que viven lejos y los que viven cerca, pero ninguno disfruta de vivir con el Padre.
La relación con nuestro padre terrenal, sea de afecto o de ausencia, muchas veces nos lleva a tener una distorsión de la paternidad de Dios y de su verdadero amor.
Evidentemente, la herencia de bienes y una vida aparentemente buena no son suficientes para vivir con propósito y satisfacción.
Por eso es importante descubrir lo valioso de tener comunión y una relación sincera con el Padre. En Él encontramos nuestra verdadera riqueza, propósito y sentido de la vida en Cristo.
Porque quien tiene al Padre, lo tiene todo. Nada le falta.
Independientemente de si nos hemos alejado buscando placeres, o hemos permanecido bajo el mismo techo sin experimentar la plenitud de esta filiación, la invitación de este mensaje es un retorno, como el hijo que “volviendo en sí” reconoció lo que antes no lograba ver: que lo mejor era estar en la presencia del Padre, y entonces decidió volver a casa.
O como el que se quedó, pero el afán y el hacer cegaron la verdadera paternidad del Padre.
Quizás tu estilo de crianza hasta ahora no ha sido el mejor, pero desde ahora debes saber que tienes un Padre que te acoge sin juzgar, perdona tus errores y restaura completamente tu identidad, porque eres un hijo amado.
Cuando reconocemos la paternidad de Dios sobre nuestra vida, somos sanados de las heridas causadas por la orfandad y tenemos acceso a una herencia invaluable y eterna que nos espera.
¡No pierdas más tiempo! Corre a los brazos del Padre, porque Él está listo para recibirte, celebrar tu regreso y transformar completamente tu vida a través de su amor incondicional.
El Padre, a través de Cristo, nos adoptó para que fuésemos hijos:
JUAN 1:12
Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.
Que las malas experiencias y decisiones no sean obstáculos para que experimentes la presencia del Padre y afirmes tu identidad de hijo.
¿Cómo se evidencia la paternidad de Dios?
1. POR REVELACIÓN Y EXPERIENCIA
Necesitamos reconocer y experimentar la verdadera paternidad de Dios, y esto comienza con una revelación.
El hijo menor le pide la parte que le corresponde; el padre accede a darles la herencia:
LUCAS 15:12
Y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes.
La herencia se les dio a los dos, y ambos tomaron decisiones:
Uno decidió irse y malgastar; el otro quedarse. Todo fue en función de lo que ellos deseaban y conocían.
Conocían la teoría sobre la herencia que les iba a corresponder, pero no tenían revelación del legado.
Hay dos enseñanzas aquí:
-
No podemos recibir algo sin tener la madurez necesaria.
-
Una herencia se puede malgastar, pero un legado transmite vida.
La madurez no viene por la edad, sino por la capacidad de ser responsables.
¿Qué significa revelación?
Revelar es descubrir algo o manifestar lo que era ignorado o secreto.
En hebreo, nirʿah significa: "se dejó ver, se mostró". Se refiere puntualmente a una manifestación de Dios.
Necesitamos una revelación de Dios: una experiencia personal, un encuentro, no solo un sentir.
Hay personas convencidas de Dios, que tienen conocimiento, pero solo es externo.
Necesitamos una revelación interna.
El hijo menor tuvo que vivir un proceso desagradable para tener una revelación:
LUCAS 15:16-17
Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!
“Volver en sí” tiene que ver con reconocer. Había quedado cegado, cautivo por las ataduras emocionales, los deseos, las presiones de la sociedad.
2 CORINTIOS 3:15-16
Aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará.
¿Cómo se puede tener revelación del Padre y disfrutar esa relación?
a) Experimentando un encuentro con Cristo
Cristo es la máxima expresión del Padre. Hasta que no se me revele, no tendré la convicción necesaria.
JUAN 6:25-27
No porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis... trabajad no por la comida que perece, sino por la que a vida eterna permanece...
No son las señales las que transforman, sino las experiencias de revelación de Cristo.
b) Leyendo y estudiando la Palabra
La Biblia no solo se lee para adquirir información académica, sino para aplicar lo que leemos a nuestra vida.
El cambio verdadero viene desde adentro hacia afuera.
c) Orando para desarrollar buena comunión con el Padre
Sin oración no hay comunicación, y sin comunicación no sabremos qué quiere el Padre.
Pablo lo entendió:
EFESIOS 1:16-17
Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él.
2. PORQUE EN LA CASA DEL PADRE ESTÁ EL PRINCIPAL ALIMENTO QUE NECESITO
El hijo menor malgastó toda la herencia. Nuestra sociedad vive hoy hambre moral, social y espiritual.
AMOS 8:11
No hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
¿Dónde había alimento? En la casa del Padre.
Allí está la provisión celestial, el refugio, el entrenamiento, el pan de vida:
JUAN 6:32-34
Mi Padre os da el verdadero pan del cielo... Señor, danos siempre este pan.
El arrepentimiento fue la clave de acceso:
“Volviendo en sí” → “Dame” (en el pecado) → “Hazme” (en el arrepentimiento).
3. PORQUE A PESAR DE LA INDIFERENCIA, EL PADRE ME SIGUE AMANDO
Aunque los dos hijos no consideraban al Padre, Él los esperó y los amó.
1 JUAN 4:18
El perfecto amor echa fuera el temor...
A veces valoramos lo que teníamos cuando lo perdemos. El hijo menor dejó de creerse autosuficiente.
El sistema del mundo presiona para que salgamos de la casa del Padre. Pero nada sustituye su amor.
MINISTRACIÓN
Vuelve a tu hogar, abraza al Padre, siempre tendrás un lugar en la mesa.
El Padre sigue siendo apasionado por sus hijos.
Aunque estés lejos o cerca, deja que el amor verdadero del Padre toque tu corazón.
1 JUAN 3:16
En esto hemos conocido el amor, en que Él puso su vida por nosotros...
Cuando experimentamos y conocemos el cuidado del Padre:
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Se fortalece nuestra identidad.
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Se afirma el propósito.
-
Perseveramos en la casa del Padre.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




