El Alfarero y El Barro

Domingo 02/04/2023

“Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.  Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.”  Jeremías 18:2-4

La palabra de Dios muestra nuestra vida y a nosotros mismos como barro en las manos del alfarero, siendo Dios el alfarero que nos moldea cual vasijas. Y como al barro que es tomado del suelo mismo así Él nos toma de la nada para poder crear en sus manos las joyas más valiosas.

 

1). Vete a casa del Alfarero:

“Levántate y vete a casa del alfarero. Y allí te haré oír mis palabras”

Dios está esperando ese momento en el que lleguemos a su habitación, a su morada, a su casa, a su presencia con un corazón dispuesto a escuchar y recibir sus mandamientos. Muchas veces nos acercamos a Dios solamente para pedirle.

En este mensaje el Señor te dice levántate y ven a mi casa. No está hablando solamente de que asistas a una iglesia,  porque no solo allí habita Dios. Dios habita y mora en ti, Él habita en medio de la alabanza, Él está en lo secreto y el secreto de Dios es la oración.

2). El alfarero trabaja Sobre la Rueda:

“y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda” (vers. 3)

La rueda es el instrumento que usa el alfarero para poder trabajar en el barro, y en nuestro caso Dios trabaja en nosotros sobre su ley, sus ordenanzas, ósea que tenemos que escudriñar su palabra.

Allí, nos daremos cuenta de lo que Él quiere hacer en nosotros, porque su palabra es el instrumento que usa para hablarnos cada día. Todos los días, por medio de ella nosotros podemos darnos cuenta del propósito que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Pero deja que Él trabaje en ti, porque muchas veces Dios quiere obrar con poder en nuestra vida y somos nosotros mismos los que no se lo permitimos, los que ponemos un alto, los que detenemos su mano. Así que permítele a Dios que trabaje en ti.

Muchas veces ocurren o pasan cosas, situaciones que no entendemos, que pensamos que no es más que desgracia o calamidad, pero puede ser que eso que está pasando, es porque Dios lo permite para moldearte a su parecer, lo importante es que aprendas lo que quiere enseñarte.

3) El Alfarero hizo otra vasija

“Y la vasija de barro que él hacia se echó a perder en su mano;…”

Por lo común el barro como es tomado del suelo de la tierra, tiene mucho sucio, entonces el alfarero lo primero que hace es limpiarlo quitarle todo lo que no sirve. Eso mismo hace Dios con nosotros cuando llegamos a Él,  nos limpia de toda inmundicia de todo lo que no sirve, y solo una vez limpio el barro es cuando el alfarero empieza a trabajar, a moldear. Pero vemos aquí que la vasija se echó a perder.

Cuando el barro después de ser limpio se echa a perder es porque tiene arenilla o piedrecillas o burbujas,  entonces hay que volver a  hacer la vasija nuevamente porque tiene que ser perfecta.

El cristiano puede tener faltas, errores o fallas pero no puede tener pecados (1 Juan 3:9)

Medita en tu vida

Ahora bien, medita un poco en tu vida, en tu situación y condición.

Dime ¿qué es lo que está echando a perder tu relación con Dios? ¿Qué es lo que impide que veas su gloria? ¿Es la duda, es la incredulidad, son los pensamientos de inferioridad que a veces vienen a tu mente?

¿Es la tentación, es la falta de tiempo, el afán? ¿Qué es lo que hace que no seas perfecto en Cristo?

Escudriña tu vida y no permitas que ninguna burbuja o arenilla te haga perder, que el odio o el rencor de las heridas de tu corazón, de la falta del perdón te echen a perder.

 

“…Y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. “

Lo importante es que estamos en las manos de Dios, y si estamos en sus manos nada ni nadie nos podrá arrebatar.

Si le has fallado al Señor arrepiéntete de corazón, pídele perdón y deja que Él te moldee, que Él te vuelva a restaurar o construir de nuevo.

Si estas ahora mismo en el error y si tú sabes que no estás dando lo que puedes dar, que no estas orando lo suficiente, que no le buscas como deberías, entonces empieza a cambiar las cosas.

 

Vuelve a casa del alfarero,  deja que Él trabaje en ti, y que te haga una vasija nueva, de honra y a su parecer, tal y como Él quiera.

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