CRISTO NOS HACE UN SOLO CUERPO
1 Corintios 12:13
“Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
INTRODUCCIÓN
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La Iglesia no nace porque nos caemos simpáticos.
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No surge porque tengamos la misma edad, el mismo trasfondo o los mismos gustos musicales.
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No es el resultado de una buena organización, aunque la organización sea necesaria.
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La Iglesia nace de una Vida compartida.
Pensemos en algo simple:
Un club se forma porque varias personas comparten un interés: deporte, lectura, negocios. Si el interés desaparece, el grupo se disuelve.
Pero la Iglesia no funciona así.
Otro ejemplo: en una familia, los hijos no están unidos porque piensan igual, sino porque comparten la misma vida y la misma sangre. Pueden ser distintos en carácter, gustos y temperamento, pero hay algo más profundo que los mantiene unidos: pertenecen a la misma vida.
Así también nosotros.
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La Iglesia no es un club espiritual.
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No es una reunión de personas que opinan parecido.
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Es la expresión visible de una Vida invisible: Cristo en nosotros.
Colosenses 1:27
“Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”
Eso cambia todo.
Cuando dos creyentes se encuentran, no se unen solo dos personalidades. Se encuentran dos personas en quienes habita el mismo Cristo.
Por eso la intimidad relacional no es un esfuerzo por “llevarnos mejor”.
No es diplomacia cristiana.
No es tolerancia forzada.
Es el fruto natural de una realidad espiritual:
Cristo vive en mí… y Cristo vive en vos.
La unidad no comienza en la sociología.
No nace en técnicas de integración.
No se produce con dinámicas de grupo.
La unidad comienza en la unión con Cristo.
Cuando entendemos esto, dejamos de intentar fabricar comunidad y empezamos a descubrir la comunidad que ya nació de la Vida compartida.
Para el mes de marzo tendremos una nueva serie:
“Cristo vive en nosotros… y entre nosotros.”
PRESENTACIÓN
1) ¿QUÉ SIGNIFICA “BAUTIZADOS EN UN CUERPO”?
Esta expresión no habla principalmente de agua ni de una experiencia emocional, sino de una obra espiritual realizada por el Espíritu Santo, mediante la cual somos introducidos en la realidad viva de la Iglesia, el “Cuerpo de Cristo”.
La palabra “bautizados” (gr. baptizo) significa:
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Sumergidos
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Introducidos
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Identificados
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Unidos plenamente
No dice que fuimos invitados a un cuerpo.
No dice que nos adherimos voluntariamente a la Iglesia.
Dice que fuimos bautizados.
Es una acción divina, no humana.
A) Es una incorporación espiritual, no algo organizativo
No es:
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Unirse a una iglesia local.
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Firmar una membresía.
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Adoptar una doctrina.
Es ser unidos orgánicamente a Cristo y, por consecuencia, a todos los que están en Él.
Efesios 1:22-23
“Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”
El Cuerpo no es una estructura. Es una Vida compartida.
B) Es el fin de la identidad independiente
“Sean judíos o griegos, sean esclavos o libres…”
En el mundo había divisiones:
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Raciales
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Sociales
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Culturales
Pero en Cristo, el Espíritu nos introduce en una nueva identidad.
Gálatas 3:28
“Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
El bautismo en el Cuerpo significa:
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Ya no vivo como individuo aislado.
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Vivo como miembro interdependiente.
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No somos creyentes conectados; somos miembros unidos.
C) Es participación en una misma Vida
“A todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.”
No solo fuimos colocados en la Iglesia, el Cuerpo de Cristo, sino que se nos dio a beber de una misma Fuente.
Esto conecta con:
Colosenses 1:27
“Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”
La Iglesia no se mantiene por esfuerzo relacional. Se mantiene porque una misma Vida fluye en todos.
La unidad no nace del esfuerzo humano. Nace de la unión con Cristo.
En síntesis
“Bautizados en un cuerpo” significa:
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El Espíritu Santo nos introdujo soberanamente en Cristo.
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Somos incorporados a la Iglesia, Su Cuerpo, de manera orgánica; compartimos una misma Vida.
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Nuestra identidad ahora es corporativa, no individualista.
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La unidad es una realidad espiritual, no un proyecto humano.
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Cristo no vino solo a salvar individuos; vino a formar un solo cuerpo, la Iglesia.
2) ¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE ESTAR “BAUTIZADOS EN UN CUERPO”?
A) No somos individuos conectados emocionalmente o por actividades; somos miembros unidos
Romanos 12:5
“Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.”
Observe el orden:
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Somos un cuerpo en Cristo.
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Somos miembros los unos de los otros.
No solo pertenecemos a Cristo; nos pertenecemos mutuamente.
1 Corintios 12:25-27
“Para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él…”
La comunión no es opcional; es consecuencia de la Vida compartida.
La desconexión no es simplemente un problema relacional; es una desconexión práctica de la realidad del Cuerpo.
B) Cristo es la Cabeza que nos sostiene
Efesios 4:15-16
“Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo…”
El crecimiento no proviene de presión externa, del esfuerzo o del hacer; el crecimiento proviene de la unión con la Cabeza.
Cuando Cristo gobierna en nosotros cumpliendo realmente el rol de Cabeza:
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No competimos, porque la vida no es nuestra.
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No nos aislamos, porque el cuerpo necesita conexión.
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No luchamos por protagonismo, porque la Cabeza es Cristo.
La madurez no es producir unidad; es permanecer gobernados y unidos a la Cabeza.
APLICACIÓN
La intimidad relacional entre nosotros comienza con una revelación:
NO ASISTIMOS A UNA CONGREGACIÓN, SINO QUE SOMOS UN CUERPO VIVO.
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No somos una organización que intenta funcionar mejor; somos una comunidad que comparte la misma Vida.
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Cuando entendemos esto y lo vivimos bajo la rendición al gobierno de Cristo:
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La comunión deja de ser obligación.
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El servicio deja de ser carga.
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La unidad deja de ser un proyecto humano.
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Cristo nos hace un solo cuerpo.
Y desde esa realidad espiritual, vivimos, servimos y crecemos juntos.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




