CRISTO ES EL PASTOR QUE CUIDA NUESTRA ALMA (Parte 1)
Juan 10:11
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
Frase clave
“Una iglesia sana comienza con corazones que se dejan cuidar por Cristo.”
INTRODUCCIÓN
Muchas veces pensamos en el cuidado pastoral solamente como algo que una persona hace por otra:
- aconsejar
- visitar
- escuchar
- orar
- acompañar
- corregir
Todo eso es importante, pero antes de hablar de cómo cuidamos a otros, necesitamos recordar una verdad fundamental del Nuevo Pacto:
Cristo es el Pastor principal de nuestra vida.
Antes de ser servidores, líderes, padres, madres o miembros activos de la iglesia, somos ovejas cuidadas por Cristo.
Nuestra primera necesidad no es aprender a cuidar a otros, sino aprender a dejarnos cuidar por Él.
Jesús se presenta como el Buen Pastor.
Esto significa que Él:
- cuida nuestra alma
- sostiene nuestras cargas
- restaura nuestras heridas
- guía nuestra vida
- nos acompaña con gracia
Cristo no pastorea desde la condenación, sino desde Su entrega.
Juan 10:11
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
El fundamento de Su pastoreo no es la exigencia hacia la oveja, sino Su amor y Su entrega por ella.
PRESENTACIÓN
I. CRISTO CUIDA NUESTRA ALMA PORQUE DIO SU VIDA POR NOSOTROS
Juan 10:11
“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.”
Jesús no es un pastor distante.
Él vino a:
- buscar lo perdido
- sanar lo herido
- levantar lo caído
- dar Su vida por nosotros
La seguridad de la oveja no está en su fuerza, sino en el Pastor que la ama.
Ezequiel 34:11-12
“Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas…”
Esta promesa encuentra su cumplimiento en Cristo.
Jesús es Dios acercándose para:
- buscarnos
- rescatarnos
- reconocernos
- cuidarnos
1 Pedro 2:24-25
“…vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”
Cristo no solo perdona pecados.
También toma cuidado amoroso de nuestra alma.
II. CRISTO NO SOLO NOS SALVA; TAMBIÉN NOS RESTAURA
La obra de Cristo no termina en el perdón.
Él también:
- restaura
- acompaña
- forma
- fortalece
Salmo 23:1-3
“Jehová es mi pastor; nada me faltará…”
El Pastor no solo dirige el camino.
También conforta el alma.
Juan 10:10
“…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”
La vida abundante no significa ausencia de problemas, sino una vida sostenida por Cristo.
Colosenses 1:27
“…Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.”
Nuestra esperanza no está en nuestra capacidad, sino en Cristo viviendo en nosotros.
III. CRISTO NOS GUÍA POR SU VOZ Y SU PALABRA
Juan 10:27
“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”
El Buen Pastor habla y guía.
Su voz:
- no condena
- no manipula
- no destruye
- conduce a la verdad y a la gracia
Cristo guía por medio de:
- Su Palabra
- el Espíritu Santo
- la comunión con Su cuerpo
Salmo 119:105
“Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.”
Muchas veces el alma se confunde por escuchar:
- temor
- ansiedad
- culpa
- comparación
- condenación
Pero Cristo nos llama a escuchar Su voz.
Romanos 8:1
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…”
Juan 8:31-32
“…y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”
El Buen Pastor guía hacia libertad, no hacia presión.
APLICACIÓN
La primera aplicación no es “cuidar mejor a otros”, sino:
Dejarnos cuidar por Cristo.
Hay creyentes que ayudan a muchos, pero nunca abren su corazón delante del Señor.
Cristo no solo quiere usar nuestras manos.
Quiere cuidar nuestra alma.
Preguntas para el corazón
- ¿Estoy llevando mis cargas a Cristo o escondiéndolas?
- ¿Estoy viviendo desde el descanso o desde la presión?
- ¿Estoy escuchando la voz del Pastor o la voz de la condenación?
- ¿Estoy permitiendo que Cristo restaure mi corazón?
- ¿Estoy caminando acompañado o aislado?
Volvamos a Cristo con nuestras cargas
Mateo 11:28
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
Jesús no nos invita a venir perfectos.
Nos invita a venir:
- cansados
- heridos
- necesitados
- sinceros
Traigamos delante de Él:
- nuestras cargas
- nuestros temores
- nuestra ansiedad
- nuestro cansancio
- nuestras heridas
Cristo es el Buen Pastor.
Y Él sabe cuidar ovejas cansadas, heridas y necesitadas.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




