CRISTO EN TODA LA ESCRITURA Parte 3

Domingo 15/02/2026

 

Lucas 24:44

“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”


INTRODUCCIÓN

  • Los libros proféticos en el A.T. son 17 en total.

  • Hay 5 libros llamados Profetas Mayores: Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel.

  • Hay 12 libros llamados Profetas Menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías y Malaquías.

Cuando leemos estos libros proféticos solemos encontrarnos con:

  • advertencias severas,

  • denuncias contra el pecado y la idolatría,

  • llamados urgentes al arrepentimiento,

  • anuncios de juicio,

  • promesas de restauración futura,

  • referencias al “día de Jehová” y al reino venidero.

  • Y es verdad: los profetas confrontaron, corrigieron y anunciaron consecuencias.

  • Recordaron al pueblo su relación de pacto con Dios y expusieron la infidelidad del corazón humano.

  • Pero si nos quedamos allí, nos quedamos en la superficie.

Porque:

  • aunque hablaron de juicio, su mensaje no era destrucción final;

  • aunque confrontaron el pecado, su meta no era condenación definitiva;

  • aunque llamaron al arrepentimiento, no estaban proponiendo una reforma moral más profunda.

  • Los profetas estaban preparando el escenario para una revelación mayor.

  • Jesús mismo lo dijo con absoluta claridad:

“Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.” (Lucas 24:44)

Esto cambia completamente nuestra manera de leerlos.

  • Los profetas no fueron principalmente predicadores de ética.

  • No fueron solo guardianes del pacto antiguo.

  • No fueron meros anunciadores de crisis nacionales.

  • Los profetas fueron anunciadores del Mesías.

En sus páginas encontramos:

  • al Siervo sufriente,

  • al Rey justo,

  • al Pastor prometido,

  • al Nuevo Pacto escrito en el corazón,

  • al derramamiento del Espíritu,

  • al Reino eterno que no tendrá fin.

Entendemos entonces algo fundamental:

  • Los profetas no estaban intentando mejorar el antiguo sistema.

  • No estaban proponiendo una versión más intensa de la ley.

  • Estaban anunciando el fin de un sistema y la llegada de una Persona.

  • No preparaban una reforma religiosa; preparaban la revelación de Cristo.

Y cuando Cristo aparece:

  • el juicio encuentra cumplimiento,

  • la justicia encuentra encarnación,

  • el pacto encuentra consumación,

  • la esperanza encuentra rostro.

Por eso hoy no leemos a los profetas con temor, los leemos con revelación.
Porque en cada anuncio, en cada advertencia y en cada promesa late una misma verdad:

Cristo viene, Cristo cumple y Cristo es suficiente.


PRESENTACIÓN


1) CRISTO EN ISAÍAS: EL SIERVO SUFRIENTE Y EL REY ETERNO

El Emanuel prometido

Isaías 7:14

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

  • No es solo una señal histórica. Es el anuncio de Dios con nosotros.

El Hijo dado y Rey eterno

Isaías 9:6

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

  • Cristo no vino a mejorar al hombre. Vino a ser la vida del hombre.

El Siervo sufriente

Isaías 53:5–8

“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.”

  • Aquí vemos la cruz con siglos de anticipación.

  • No es Israel sufriendo. Es Cristo llevando nuestro pecado.


2) CRISTO EN JEREMÍAS: EL NUEVO PACTO PROMETIDO

Jeremías 31:31–34

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá…”

(texto bíblico íntegro conservado)

  • Los profetas sabían que el antiguo pacto no era el destino final. Apuntaban a algo mayor.

  • No más ley escrita en piedra, sino vida escrita en el corazón.

Hebreos 8:6–10

(texto bíblico íntegro conservado)

  • Confirma que ese pacto se cumple en Cristo.

  • Cristo no vino a reformar el Sinaí; vino a establecer el Nuevo Pacto en Su sangre.


3) CRISTO EN EZEQUIEL: EL CORAZÓN NUEVO Y EL ESPÍRITU SANTO

Ezequiel 36:26

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.”

  • Los profetas no solo anunciaron perdón; anunciaron transformación interior.

  • No se trata de conducta mejorada; se trata de vida impartida.

  • Cristo cumple esta promesa cuando muere, resucita y envía el Espíritu.


4) CRISTO EN DANIEL: EL HIJO DEL HOMBRE GLORIFICADO

Daniel 7:13–14

“Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre…”

  • Jesús tomó ese título para sí mismo: “Hijo del Hombre”.

Efesios 1:20–22

(texto bíblico íntegro conservado)

  • No solo vino a morir. Vino a recibir dominio eterno.


5) CRISTO EN LOS PROFETAS MENORES: EL PASTOR Y EL REY HUMILDE

Miqueas

Miqueas 5:2

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”


Zacarías

Zacarías 9:9

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”

Zacarías 12:10

(texto bíblico íntegro conservado)


Malaquías

Malaquías 3:1

(texto bíblico íntegro conservado)

  • El mensajero fue Juan el Bautista.

  • Malaquías anuncia la venida personal del Señor en Cristo para establecer el Nuevo Pacto y habitar en Su verdadero templo: un pueblo purificado por gracia. Hoy, nosotros somos el templo.


CONCLUSIÓN

  • Los profetas anunciaron toda la línea completa de lo que viviría y haría el Cristo:

    • Su nacimiento

    • Su carácter

    • Su sufrimiento

    • Su muerte

    • Su resurrección

    • Su reinado

    • El Nuevo Pacto

    • El Espíritu derramado

  • Los profetas no son libros desconectados. Son una sola voz señalando a Cristo.

  • No anunciaron un avivamiento temporal; anunciaron una Persona eterna.

  • No anunciaron esfuerzo humano; anunciaron gracia soberana.

  • No anunciaron una religión más fuerte; anunciaron a Cristo suficiente.


DECLARACIÓN FINAL CONGREGACIONAL

  • Cristo fue anunciado.

  • Cristo fue revelado.

  • Cristo fue crucificado.

  • Cristo fue resucitado.

  • Cristo reina hoy. Y Cristo vive en mí.

Él es el cumplimiento de todo. Amén.

 

SOSTENIDO POR CRISTO

Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?

“Las batallas se gana primero en mi corazón”
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano 
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos 
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)

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