CRISTO EN TODA LA ESCRITURA Parte 2
Lucas 24:44
“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”
INTRODUCCIÓN
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En la mayoría de las veces solo se afirma que los Salmos son una colección de 150 poemas, cánticos y oraciones hebreos antiguos, que expresan una amplia gama de emociones humanas y experiencias de fe, desde la alabanza y el agradecimiento hasta el lamento y la súplica, sirviendo como guía para la relación personal con Dios y utilizados en la adoración judía y cristiana, escritos por varios autores, principalmente el rey David (73 salmos), pero también Moisés y Salomón.
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Interpretándolo de esta manera, el libro de Salmos suele ser leído como:
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un manual de emociones humanas,
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un devocional para el alma en crisis,
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un conjunto de canciones para usarlas,
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o un repertorio de oraciones para esforzarnos más.
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Pero Jesús nos da la clave correcta:
“Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí… en los salmos.” (Lucas 24:44) -
Hoy veremos que los Salmos no son principalmente palabras del hombre a Dios, sino más bien la revelación profética del Hijo.
PRESENTACIÓN
1) LOS SALMOS REVELAN AL JUSTO PERFECTO QUE ES CRISTO
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Muchos Salmos describen a un “justo” que:
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no hay engaño en su boca,
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confía plenamente en Dios,
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sufre sin causa,
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es vindicado por el Padre.
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Ejemplo — Salmo 1:1–3
“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”
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Ese varón no somos nosotros. Ese Justo es Cristo.
En el Nuevo Pacto:
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No tratamos de convertirnos en el justo del Salmo.
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Descansamos y vivimos desde Aquel que cumplió el Salmo por nosotros y nos justificó.
Romanos 5:19
“Por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”
2) TRES SALMOS QUE MUESTRAN LA OBRA COMPLETA DE CRISTO
Salmo 22 → Salmo 23 → Salmo 24
Cruz — Vida — Gloria
Salmo 22: Cristo sufriente, la cruz
Salmo 22:1, 16 y 18
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?... Horadaron mis manos y mis pies… Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.”
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Este Salmo no describe una crisis emocional de David, sino:
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la crucifixión con siglos de anticipación,
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palabras exactas de Jesús en la cruz,
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detalles precisos: burlas, repartición de vestidos, clavos.
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En los Salmos vemos la cruz antes de los Evangelios.
Declaración congregacional:
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Cristo cargó mi abandono.
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Cristo llevó mi culpa.
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Cristo terminó la obra.
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Cristo vive en mí.
Eso es suficiente. Amén.
Salmo 23: Cristo el Pastor, que es nuestra vida
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El Salmo 23 no es una promesa frágil, es una declaración eterna donde se afirma que:
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Cristo es mi Pastor.
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Cristo es mi descanso.
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Cristo gobierna mi alma.
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Cristo me acompaña.
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Cristo me sostiene.
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Declaración congregacional:
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No me falta porque Cristo es mi Pastor.
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No temo porque Cristo está conmigo.
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No llego por mi esfuerzo, descanso porque Él me lleva.
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Cristo vive en mí.
Eso es suficiente. Amén.
Salmo 24: Cristo, el Rey de gloria
Salmo 24:3, 4 y 7
“¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? El limpio de manos y puro de corazón… Alzad, oh puertas, vuestras cabezas; y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.”
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El Salmo 24 no describe lo que la Iglesia debe conquistar; describe quién es Cristo y qué posición ya ocupa.
Declaración congregacional:
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No soy santo por mérito propio, sino que estoy en Su lugar santo porque Cristo me hizo limpio.
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Alzo las puertas de mi corazón, porque el Rey de gloria ya reina.
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Jesucristo es el Señor.
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Él ocupa el trono.
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Él es mi Vida.
Revelación progresiva:
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Salmo 22 → la obra terminada (la cruz)
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Salmo 23 → la vida impartida (el Pastor viviendo en nosotros)
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Salmo 24 → la gloria manifestada (el Rey exaltado)
3) EL CRISTO RESUCITADO EN LOS SALMOS DE VIDA
Salmo 16:10
“No dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.”
Hechos 2:29–31
“Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.”
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Los Salmos no se quedan con el sufrimiento. Expresan vida, victoria y resurrección.
En Cristo:
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la muerte fue vencida,
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la vida fue impartida,
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y esa vida ahora vive en nosotros.
4) EL CRISTO REY Y SEÑOR EN LOS SALMOS DE GOBIERNO
Salmo 110:1
“Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra…”
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Este es el Salmo más citado en el Nuevo Testamento.
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Revela a Cristo:
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exaltado,
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reinando,
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gobernando desde la diestra del Padre.
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Efesios 1:20–22
“Lo sentó a su diestra… y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.”
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Cristo no solo murió y resucitó: Cristo gobierna.
5) CRISTO ES EL VERDADERO ADORADOR EN LOS SALMOS
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Los Salmos no son:
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cánticos para producir presencia,
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fórmulas para agradar a Dios.
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Los Salmos son: “La adoración perfecta del Hijo al Padre.”
Hebreos 2:11–12
“Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos… diciendo: Anunciaré a mis hermanos tu nombre, en medio de la congregación te alabaré.”
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Ese “diciendo” introduce la voz del Hijo, y la frase que sigue es una cita del Salmo 22:22.
Cristo es presentado como:
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el Santificador,
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el Hermano mayor que se identifica con los suyos,
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el Adorador que alaba al Padre en medio de la congregación.
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Jesús canta en medio de Su Iglesia.
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Nuestra adoración fluye desde Su Vida, no desde esfuerzo humano.
CONCLUSIÓN
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Cuando Jesús, después de resucitar, abrió las Escrituras y dijo:
“Era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí… en los Salmos”, nos reveló algo fundamental:
La Biblia no se entiende correctamente hasta que Cristo ocupa el centro. -
Los Salmos revelan a Cristo:
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como el Justo perfecto,
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como el Cordero que llevó la cruz,
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como el Pastor que gobierna nuestra alma,
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como el Rey de gloria exaltado,
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como el Resucitado vencedor,
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y como el Verdadero Adorador.
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Por eso, los Salmos ya no los leemos para vernos a nosotros; los leemos para ver a Cristo.
Cuando Cristo es revelado:
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el esfuerzo se transforma en descanso,
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la culpa se transforma en justicia,
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el miedo se transforma en confianza,
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la adoración deja de ser carga y se vuelve Vida.
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Hoy no salimos para tratar de vivir los Salmos, sino descansando en Aquel que los cumplió y hoy los reproduce en nosotros y a través de nosotros.
Porque:
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Cristo es el centro de los Salmos.
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Cristo es el centro de la Escritura.
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Cristo es el centro de nuestra fe.
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Cristo es nuestra Vida.
Y eso… es suficiente. Amén.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




