COMUNIDAD QUE NACE DE LA VIDA, NO DEL DEBER
1 Juan 1:3
“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.”
INTRODUCCIÓN
Hay una gran diferencia entre hacer algo por obligación y hacerlo porque nace de la vida.
Pensemos en una familia.
Un hijo no visita la casa de sus padres porque alguien le impuso una ley que dice:
“debes ir a ver a tus padres cada semana”.
Va porque hay relación, hay vida compartida, hay amor.
Cuando la relación es verdadera, la visita no se siente como una carga.
Se siente como volver al lugar donde uno pertenece.
Pero si la relación está rota, entonces aparece la obligación:
“Hay que ir porque corresponde”.
Lo mismo sucede con la vida espiritual.
La religión muchas veces funciona desde la obligación:
-
“Hay que ir”.
-
“Hay que cumplir”.
-
“Hay que participar”.
Pero el Nuevo Pacto no funciona desde el deber, sino desde la vida:
la vida de Cristo que está en ti y que está en mí.
La religión produce obligación.
La Vida produce comunión.
En el Nuevo Pacto no nos reunimos simplemente para cumplir con un programa espiritual.
Nos reunimos porque compartimos la misma Vida: Cristo en nosotros.
Pensemos en algo muy simple.
Cuando dos amigos tienen una amistad verdadera, no necesitan una regla que diga:
“deben verse una vez por semana”.
Ellos buscan encontrarse porque disfrutan estar juntos.
De la misma manera, cuando la Vida de Cristo está fluyendo en la iglesia, la comunión no se vuelve una carga…
se vuelve un espacio de gozo, descanso y vida compartida.
Por eso el apóstol Juan dice algo muy profundo:
1 Juan 1:3
“Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.”
Observemos el orden.
Primero está la comunión con el Padre y con el Hijo.
Y de esa comunión nace la comunión entre nosotros.
La comunión horizontal nace de la comunión vertical.
Si nuestra relación con Cristo es real y profunda, la comunión con los hermanos fluye naturalmente.
Pero si intentamos construir comunidad sin partir del gobierno de la vida de Cristo en nosotros, tarde o temprano se vuelve pesada, demandante y agotadora.
Porque si no fluye de Cristo, la comunidad se convierte en carga.
Pero cuando nace de Su Vida… la comunión se vuelve uno de los regalos más hermosos del Evangelio.
I. LA IGLESIA PRIMITIVA NO VIVÍA DESDE OBLIGACIÓN
Hechos 2:46-47
“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
A) La comunidad nacía de la vida
La Escritura no dice que se reunían porque alguien los obligaba.
No aparece una estructura que los presione, ni un sistema que los controle.
Lo que aparece es algo mucho más profundo:
-
alegría
-
sencillez de corazón
La comunidad de los primeros creyentes no se sostenía por reglamentos,
se sostenía por la Vida de Cristo que estaba operando en ellos.
Ellos habían sido transformados por el encuentro con Cristo.
El Espíritu Santo había sido derramado en sus corazones.
Y como resultado, la comunión se volvió algo natural.
B) No buscaban reunirse porque tenían que hacerlo
Querían reunirse porque compartían la misma Vida.
Ejemplo práctico:
Cuando un grupo de amigos disfruta realmente estar juntos, no hace falta que alguien envíe un mensaje diciendo:
“Recuerden que deben verse esta semana”.
Ellos mismos buscan el encuentro, porque la relación genera deseo de comunión.
En cambio, cuando la relación se vuelve fría, aparece la obligación.
Lo mismo ocurre en la vida de la iglesia.
Cuando la comunidad nace de programas, estructuras o presiones, la gente se reúne porque corresponde.
Pero cuando la comunidad nace de Cristo viviendo en nosotros, entonces la gente se reúne porque lo disfruta.
Por eso el texto dice que:
-
comían juntos
-
alababan a Dios
-
tenían alegría
-
tenían sencillez de corazón
C) Era una comunidad viva, no una comunidad forzada
Con un resultado poderoso:
Hechos 2:47
“Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
Cuando la comunión nace de la Vida, la iglesia se vuelve un lugar donde otros quieren venir.
II. DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU HAY LIBERTAD
2 Corintios 3:17
“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.”
A) La presencia del Espíritu produce libertad
Esto significa que la vida de la iglesia no se sostiene por:
-
presión emocional
-
manipulación espiritual
-
control humano
La comunidad del Nuevo Pacto no funciona desde el miedo.
No funciona desde frases como:
-
“Si no venís, estás mal espiritualmente”.
-
“Si no participás, estás fallando”.
-
“Tenés que hacerlo para demostrar compromiso”.
Ese no es el lenguaje del Espíritu.
Donde el Espíritu gobierna, aparece libertad interior.
La gente participa porque quiere, no porque la obligan.
Por eso la comunidad del Nuevo Pacto:
-
no manipula
-
no presiona
-
no controla
B) La comunión no se impone
La comunión se disfruta.
Ejemplo:
Pensemos en un árbol frutal.
Un árbol no produce fruto porque alguien lo obliga.
El fruto aparece porque hay vida dentro del árbol.
Si el árbol está vivo, el fruto sale naturalmente.
De la misma manera, cuando la Vida de Cristo está operando en gobierno en una iglesia local, aparecen naturalmente:
-
relaciones sanas
-
comunión genuina
-
amor entre hermanos
C) El esfuerzo humano no puede producir comunidad
Cuando intentamos producir comunidad solo con esfuerzo humano, lo único que logramos es:
-
cansancio
-
frustración
Por eso el Espíritu Santo no viene a imponernos una carga espiritual, sino a hacernos participar de la Vida de Cristo.
Y cuando esa Vida fluye, la comunión deja de ser una obligación…
y se convierte en uno de los mayores gozos de la vida cristiana.
APLICACIÓN
Hay una diferencia muy profunda entre vivir la comunidad como una obligación y vivirla como una expresión del gobierno de la Vida de Cristo.
Cuando participamos de la iglesia solo desde el deber, tarde o temprano aparece el cansancio.
La persona piensa cosas como:
-
“Tengo que ir.”
-
“Tengo que participar.”
-
“Tengo que cumplir.”
Y cuando algo se vive solo desde el deber, el alma se agota.
Pero cuando Cristo es la fuente, todo cambia.
Mateo 11:28
“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
La vida cristiana no fue diseñada para ser una carga, sino para ser participación en la vida de Cristo.
Por eso la pregunta no es simplemente:
¿Estoy participando?
La pregunta más profunda es:
¿Desde dónde estoy participando?
Un ejemplo cotidiano
Una persona puede ir a una reunión familiar con dos actitudes diferentes.
Puede ir pensando:
“Bueno… tengo que ir porque es la familia.”
Pero también puede ir pensando:
“Qué bueno volver a encontrarnos.”
El lugar es el mismo.
Las personas son las mismas.
Pero la experiencia es completamente distinta.
En la vida de la iglesia puede suceder lo mismo.
Dos personas pueden sentarse en la misma reunión.
Una piensa:
“Estoy aquí porque corresponde.”
La otra piensa:
“Estoy aquí porque Cristo vive en mí y quiero compartir esa Vida con mis hermanos.”
Exteriormente parece lo mismo.
Pero espiritualmente no es lo mismo.
Porque una vive desde el deber, y la otra vive desde la Vida.
La ilustración del foco
Pensemos en un foco.
Si el foco está conectado a la corriente eléctrica, la luz fluye naturalmente.
Pero si el foco está desconectado, por más que intentemos que brille, no va a suceder.
La comunión cristiana funciona de la misma manera.
Cuando estamos conectados y gobernados por Cristo, la comunión fluye.
Pero cuando intentamos sostener la comunidad solo desde el esfuerzo humano, lo único que aparece es cansancio.
Juan 15:5
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”
La comunión verdadera es un fruto de permanecer en Cristo.
PREGUNTAS PARA EL CORAZÓN
Entonces cada uno puede preguntarse delante del Señor:
-
¿Estoy viviendo la comunión como una carga o como un regalo?
-
¿Estoy participando desde el deber o desde la Vida?
-
¿Estoy conectado a Cristo o simplemente sosteniendo actividades?
Porque cuando Cristo es la fuente, algo hermoso sucede:
La comunidad deja de sentirse como un peso…
y empieza a sentirse como un lugar donde la Vida de Cristo se comparte y se multiplica.
Cuando me reúno solo por deber, me canso.
Pero cuando entiendo que Cristo vive en mí y también vive en mis hermanos, entonces la comunión deja de ser una obligación…
y se convierte en uno de los mayores privilegios del Evangelio.
Manifestando la vida en Cristo parte 3 ¿Cómo ganar la batalla interior?
Nosotros invocamos al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, nunca oramos al Dios de Esau, sino al Dios de Jacob por qué Esau fue profano
Nosotros estamos llenos de deseos, de anhelos, de cosas que anhelamos. Nuestra carne desea y no sabemos cómo resolver esos deseos
Esaú llegó del campo con un gran deseo: “Él tenía hambre”, Hay gente que no le importa el costo, el precio para satisfacer un deseo. Lo malo no era el hambre, sino la forma que uso para resolverlo vendiendo su primogenitura (Génesis 25:19-34)




