AUORIDAD ESPIRITUAL #3
MANIFESTACIONES DE LA REBELIÓN EN UNA PERSONA
1)- LOS PENSAMIENTOS. 2ª Corintios 10.4-6 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.
- Pensamientos y Argumentos: Los pensamientos son los actores dominantes de la rebelión, ya que las palabras rebeldes nacen en razonamiento rebelde, y el razonamiento a su vez se origina en pensamientos rebeldes.
Tenemos que aprender a pensar en obediencia. Para que esto sea posible hay que desechar los argumentos que lo impiden.
Pablo no usa argumentos para luchar contras los argumentos, sino armas espirituales: el poder del Espíritu Santo y la palabra.
“Los Argumentos y sitiar nuestros pensamientos” para no obedecer, es la técnica que desde el principio uso el diablo, Génesis 3 lo muestra: Satanás discutió con Eva. Él trajo sus argumentos y Eva se manejó de la misma manera: con argumentos; y como resultado, “desobediencia”.
No converses con el diablo, no te guíes por los argumentos. Para tener tus pensamientos en obediencia guíate por el principio de la autoridad y el de obediencia.
- Objetivo: tener un pensamiento que apunta a obedecer (cautivo): El accionar de la mente está atrapado por los razonamientos o argumentos que hemos construido, o que nos enseñaron a construir para ser de una manera.
Para conocer la verdadera libertad primero se debe construir los argumentos por medio de un encuentro real con Dios, y luego dejar de opinar a nuestra manera para así, desarrollar pensamientos que apunten a obedecer (cautivos, obedientes, pensar como Dios quiere y nos enseña por medio de su palabra. Esto es libertad completa).
2)- LAS RAZONES: Romanos 9:11-24
- La difamación surge de la razón: Cam tenía “razones” para difamar a su padre Noé; María tenía “razones” para condenar a Moisés por haberse casado con una mujer etíope.
La gente de esta sociedad se mueve en la esfera de la razón, y con ella se levantan constantemente contra la autoridad.
- Seguir al Señor implica la liberación de la razón: Cuando uno tiene un encuentro con Dios, la autoridad absoluta, nuestra razón será desecha.
El que se mueve en la esfera de la razón terminan pensando por Dios y decidiendo lo que Dios debería pensar, esto es el principio satánico de rebelión.
Jesús siempre vivió por sobre la razón, eso lo llevo a siempre obedecer. Porqué ¿qué razón pudo haber para la deshonra, los azotes y la crucifixión que sufrió?
- Dios nunca argumentó. En Romanos 9; Pablo indicó que Dios no necesita ni debe argumentar lo que hace. Él es Dios y autoridad absoluta y perfecta, ¿quién somos nosotros para exigir explicaciones?
La Biblia no es un libro de argumentos porque nuestra vida no se fundamenta en la razón, sino que es un libro de principios eternos de autoridad porque nuestra vida se basa en la fe y obediencia.
-El encuentro con Dios y su gloria nos libra de la razón. Creemos que tenemos razón y argumentos sólidos para vivir de una manera hasta que nos encontramos con Dios y su gloria, allí nos damos cuentas de que somos “vasos de barro”.
3)- LAS PALABRAS. 2º Pedro 2:10-12 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición
Mateo 12:34 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca
- Las palabras expresan lo que hay en el corazón. El hombre que es rebelde de corazón lo demostrara con sus palabras.
Debemos tener un encuentro con Dios para que Él sea fundamento de autoridad en nuestra vida, así aun antes de hablar con palabras rebeldes, nos daremos cuenta del pecado.
Si de lo contrario, hablamos libremente, esto expresa que no hubo encuentro con la autoridad. Es fácil hablar rebeldemente cuando el corazón no es sumiso, pues la lengua es difícil de domar.
El Rebelde está de acuerdo en la presencia de su autoridad, pero murmura a sus espaldas.
- Ej. de Pablo y la sumisión expresada por el hablar. Hechos 23:1-5 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo)
- La rebelión está ligada a la carnalidad. Hay dos cosas que hace que el cristiano pierda poder: El pecado y el hablar mal de la autoridad. Cada vez que hablamos mal de la autoridad perdemos poder porque le damos poder al diablo colocándonos bajo el principio de rebelión.
- Dios censura (condena) energéticamente a los rebeldes. 2ºPedro 2:12
- Las mayores dificultades de la iglesia se derivan casi siempre por el hablar con rebeldía. Santiago 3.11
- Un encuentro con Dios es purificación de labios como evidencia verdadera de obediencia y llamado. Isaías 6:1-9 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí. Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.




